Es innumerable la cantidad de desarrollos que nos permiten hoy en día la posibilidad de tener nuestra propia huerta aunque vivamos en la ciudad, y en estos tiempos con tantos problemas para obtener alimentos sanos, sobran motivos para autoabastecernos de ellos.

La hidroponia se presenta como la clave para cultivar en espacios reducidos o en la ciudad. Se trata de un método con el que las plantas obtienen los nutrientes necesarios a través de una solución mineral que se disuelve en el agua de riego.

Aunque hay muchos ejemplos de los proyectos que apuestan a este tipo de agricultura eficiente, como lo es en nuestro país un emprendimiento de Bariloche, algunos de ellos tal vez son un tanto inaccesibles o excesivamente excéntricos, como lo es el desarrollo canadiense ‘Urban Cultivator‘, una especie de cultivador inteligente hidropónico, con forma de ‘frigobar’ para poner en nuestra cocina y proveernos de hierbas aromáticas y brotes comestibles.

Posee un sistema de riego automático, controles de temperatura y humedad. ¿No será demasiado?

Lo cierto es que gracias a la implementación de granjas hidropónicas países como Singapur, que tienen poca superficie apta para cultivar, pueden contar con más vegetales producidos localmente y de forma sostenible. Por su parte, en Dinamarca montaron una granja piloto que llegó a producir en un año entre 3 y 6 toneladas de alimentos en un área de sólo 163 metros cuadrados también a través de la hidroponía.

En nuestro país, investigadores de la Dirección Nacional del Antártico evalúan un proyecto que busca utilizar la técnica de la hidroponía y ubicar un contenedor especialmente preparado en la base Carlini, para posibilitar tener a disposición verdura frescadurante el invierno antártico, mejorar la calidad de vida y mantener una dieta más racional para los invernantes. Por otra parte, a través de un proyecto de una escuela primaria del barrio porteño de Villa Lugano, los alumnos siembran y cosechan alimentos a través de la técnica hidropónica.