Durante el otoño del 2015 gran parte de la zona patagónica se vio afectada por las cenizas producidas por la erupción del volcán chileno Calbuco, provocando que la vegetación se viera afectada. Tres jóvenes de Junín de los Andes usaron esas cenizas como abono para cultivar rabanitos, la idea compite ahora en la Feria de Ciencia de Google. 

La caída de ceniza fue un gran impacto para nuestra región del cual nos costó levantarnos. Trajo mucho mitos en la sociedad y uno de ellos es que la ceniza no ayudaba al crecimiento de las plantas. Pero esto no es verdad ya que nosotros demostramos que producir con ceniza no afecta al crecimiento de las plantas“, comenta Jeremías Favre, de 16 años y que forma parte del equipo ganador que se completa con Martín Arce y Félix Aiaga, todos estudiantes de una escuela agrotécnica de Neuquén.

Los tres estudiantes, con la coordinación de la docente Ana Pietro estudiaron las cenizas volcánicas y su comportamiento en la tierra en lo que se relaciona con retención de agua y aporte de nutrientes. Terminada la fase investigativa, llegaron a la conclusión de que: “la ceniza volcánica proveniente del volcán Calbuco es apta para el crecimiento de rabanitos ‘Raphanus sativus’ al igual que otros sutratos, ya sea para su uso en huertas al aire libre o en invernadero. El aporte de nutrientes de las cenizas es bajo, por lo que convendría mezclarla con otro sustrato para mejorar este aspecto o bien, fertilizar”.

El Proyecto tuvo como matriz la comparación de la fertilidad, retención hídrica y crecimiento de rebanitos al aire aire y en invernadero, utilizando ceniza volcánica, compost, guano y suelo wwwigo. El resultado sorprendió: los rabanitos crecieron grandes y jugosos.

El trabajo de los tres jóvenes fue finalista del Premio Impacto Comunitario de América Latina y actualmente compite para ser finalista de la Feria Mundial de Ciencias de Google 2016, cuyo resultado se conocerá el 18 de Agosto. 

“Esta es la sexta edición del ‘Google Science Fair‘, la feria de ciencias más grande del mundo. Se reciben unas 1.000 aplicaciones online de todas partes del mundo y cualquier chico o chica de entre 13 a 18 años puede presentar un proyecto individual o grupal. La idea es impulsarlos en la ciencia”, explicó Florencia Sabatini, gerenta de Comunicaciones de Google Argentina. Hay un talento local y grandes valores de la ciencia y la innovación. Nuestra misión es entusiasmar a las nuevas generaciones en estos ámbitos”, subrayó Sabatini.

Para llevar a cabo el proyecto, los estudiantes tuvieron todo el apoyo de Ana Pietro, docente de Biología y Fisicoquimica, y además creadora del Club de Ciencas “Huechulafquen“, que intenta promover la ciencia a niños de escuelas de Río Negro y Neuquén. “En el Club solemos hacer análisis de agua y suelo, monitoreamos variables climáticas, registramos cambios en el color de frutas y hacemos detección de insectos que viven debajo del agua. Estamos pensando en imágenes satelitales para el año que viene”, comentó orgullosa Prieta, quien remarcó al referirse a sus tres alumnos estrellas: “Son chicos muy responsables. Durante el proyecto tenían tiempos muy justos porque las mediciones tenían que realizarse en días específicos, y yo les aporté la seguridad y la autoestima”

Hay muy pocos clubes de ciencia en el país, e investigar algo que tenga una aplicación real representa una gran motivación para que se formen otros clubes” precisó Prieto y su estudiante Jeremías Favre concluye: “Pensamos seguir carreras vinculadas con las ciencias, pero todavía no las tenemos definidas”, el futuro, para estos jóvenes si continúan por este camino, es brillante.