Además de representar un peligro a la salud, las fumigaciones no dieron resultado para combatir el barigüí, también conocido como “mosquita negra”, en la ciudad bonaerense de Bragado y nueve municipios de la cuenca del río Salado, motivo por el cual se acordó el uso de bacterias para el tratamiento científico, integral y sistémico de este pequeño insecto que se convirtió en una plaga tras las inundaciones.

Biólogos y epidemiólogos acordaron usar bacterias denominadas BTI aplicadas por medio de un producto biológico de carácter natural formulado para su empleo en ambientes acuáticos, con el propósito de eliminar tanto las larvas del barigüí, como de los mosquitos y jejenes.

La picadura picadura que ocasiona es muy dolorosa y causa reacciones alérgicas y dermatitis en algunas personas. Los municios afectados son Bragado, Junín, Alberti, Mercedes, Chivilcoy, Roque Pérez, General Arenales, General Viamonte y General Belgrano.

Los especialistas reunidos en Bragado estudiaron las posibilidades de establecer un convenio de cooperación institucional para el uso de las BTI -siglas de la bacteria Bacillus Thuringiensis-, que es la tecnología más difundida para el control del jején.

El encuentro fue organizado por el ministerio de Ciencia y Tecnología bonaerense, que encabeza Jorge Elustondo, y contó con los aportes del investigador del Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (Cepave) dependiente del Conicet la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Juan José García, y de la bióloga y epidemióloga de la Dirección Provincial de Epidemiología e Información Sistematizada, Alejandra Rodríguez.

Los participantes propusieron diferentes iniciativas para abordar la problemática en el mediano y el corto plazo.
En el encuentro estuvieron representantes de los municipios de Bragado, Junín, Alberti, Mercedes, Chivilcoy, Roque Pérez, General Arenales, General Viamonte y General Belgrano, los más afectados por la plaga del barigüí.