Meses atrás, la decisión del Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic) de erradicar una plaga de conejos silvestres mediante la fumigación con gas fosfina originó el repudio de organizaciones protectoras de animales quienes presentaron un recurso de amparo.

La Asociación de Abogados y Funcionarios para la Defensa de los Animales (Afada) y la Asociación Amigos del Reino Animal Fueguino (Araf) propusieron la colocación de trampas, la castración de los ejemplares y su relocalización en otro predio, como alternativa a la matanza anunciada por las autoridades del Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic).

El conflicto está planteado en el marco de un recurso de amparo presentado por Afada y Araf ante el Juzgado Federal de la capital de Tierra del Fuego, a cargo del juez Federico Calvete.

Según el Cadic, los conejos construyen madrigueras que ponen en riesgo los cimientos del edificio de la institución, ubicada en las inmediaciones de la bahía de Ushuaia, además de generar daños ambientales al ecosistema de la zona.

Las entidades protectoras replican que la erradicación amenaza la “fauna silvestre y la diversidad biológica”, y que la sustancia pensada para la fumigación resulta “altamente tóxica para cualquier ser vivo”.

En ese contexto, las asociaciones presentaron como variable un plan de “control poblacional ético de los conejos”, consistente en la colocación de jaulas “especialmente diseñadas” para atrapar a los animales. Después, un veterinario se encargaría del procedimiento quirúrgico de castración de “los ejemplares machos y hembras”, y los conejos se llevarían hasta “un predio donde se alojarán definitivamente”, indica la propuesta.

La propuesta llegó a manos del juez Calvete que decidió correrle traslado a la institución científica “por el lapso de tres días”. Por otra parte, el magistrado dispuso notificar a las partes en conflicto que “podría abrirse una instancia conciliatoria, a fin de aunar criterios respecto del conflicto planteado”, confirmaron fuentes judiciales.

Las asociaciones sostienen que las pastillas de fosfuro de aluminio que se utilizarán para la fumigación, resultan “altamente tóxicas para cualquier ser vivo”, y están clasificadas “en categoría IA (extremadamente tóxicas) por la Organización Mundial de la Salud”.