La ONG “Patitas Tolhuin” denunció al administrador del Centro Invernal “Valle de Lobos” por el mal estado en el que se hallan 42 perros alaskan husky que son usados para realizar paseos en trineos. La Asociación protectora presentó a la justicia pruebas del estado de “delgadez extrema y ánimo apático” en el que se encuentran los perros. La Justicia decidió intervenir formando una causa.

Además del pésimo estado en el que se hallan los animales, la ONG denuncia otras irregularidades como falta de vacunas, desparasitación y castración. Muchos de los perros tienen sarna y otras enfermedades. La situación llegó a la ONG por publicaciones de turistas en las redes sociales donde advertían por el mal estado de los perros. El pasado enero, miembros de la Asociación se hicieron presentes en el centro invernal y hallaron a los canes encerrados en “caniles de tejido de alambre romboidal, piso de cemento y cuchas construidas a partir de tambores plásticos”.

“Algunos animales se encontraban atados con cadenas dentro de los caniles. Estaban delgados, apáticos y en el lugar había deposiciones líquidas”, afirman en la denuncia María Rosa Martínez y Susana Beatriz Sosa, representantes de la ONG. Señalaron que el responsable de esto es el administrador de la empresa, Walter Callo, quien usa los perros para hacer paseos en trineos por la nieve.

La denuncia llegó a la Justicia, el fiscal de Ushuaia, Eduardo Urquiza, determinó que había pruebas para elevarlas al Juez Penal de turno Javier de Gamas Soler. La causa está caratulada como “infracción a la ley nacional 14.346, que prohíbe los malos tratos y actos de crueldad hacia los animales”. El fiscal solicitó informes veterinarios sobre los perros, para comprobar en el estado en el que se encuentran.

El Centro Invernal “Valle de Lobos” es una de las atracciones turísticas más convocantes de Ushuaia, su propietario es Juan “Gato” Curuchet, un personaje muy conocido en la isla de Tierra del Fuego. Hace tres años que no vive más allí y alquiló el predio a Walter Callo.“Lamentablemente el administrador tuvo problemas económicos y cayó en desgracia. Igual pienso que la actividad no va a sobrevivir mucho tiempo porque a la gente en general no le gusta que los perros trabajen; es una tendencia y no creo que cambie”, sostuvo con criterio Curuchet, consciente del cambio de conciencia que se vive en estos tiempos.