Uno de los lugares más bellos del mundo fue modificado por el hombre, Ushuaia es un puerto importante pero además un lugar fabril, por lo tanto llegan a la ciudad personas de todo el país en busca de trabajo, al no existir una planificación urbana, los efluentes cloacales no son tratados y todos los residuos van a parar al Canal del Beagle. Un fallo judicial obligó al Estado a remediar la contaminación. “Estuvimos muy cerca de que el Canal se pareciera al Riachuelo”, expresó un especialista. 

Ushuaia atraviesa todavía una emergencia ambiental de la cuenca hídrica que tiene su epicentro en la costa, básicamente, porque la ciudad no mantuvo activo y en algunos casos no construyó, un sistema para colectar y tratar los efluentes cloacales”, comentó Guillermo Worman, de la Dirección Provincial de Obras y Servicios Sanitarios y ex titular de la Organización No Gubernamental (ONG) Participación Ciudadana.

La cuenca hídrica de la ciudad está severamente contaminada por los efluentes cloacales, todo el frente costero de Ushuaia absorbe todos estos residuos, transformándolo en un enorme “inodoro a cielo abierto”, como explica Worman, quien da un completo informe sobre el panorama ambiental de la ciudad más austral del mundo. “Todas las industrias, casas, y comercios, volcaban todo el contenido de sus baños y cocinas al mar”

“El problema no era la costa en sí, sino lo que llegaba a ella a través de la conjunción de ríos, arroyos, turbales y chorrillos. Es un caso de contaminación antrópica, o sea producida por el hombre y no por una actividad industrial como sucede -por ejemplo- en el Riachuelo”, comentó Worman.

Sin lugar para poder disimular este problema, el propio Municipio y el gobierno provincial reconocen que la mitad de Ushuaia no tiene un sistema de tratamiento de efluentes y los vuelca al mar y la otra mitad está conectada a un sistema de cloacas que se deriva a un sistema de tratamiento que dispersa todos estos residuos al mar, pero hace más de diez años que está roto.

Uniendo estas dos realidades el resultado es un enorme problema ambiental. La Bahía Encerrada, dentro de la ciudad despide un olor nauseabundo al igual que la Bahía Golondrina, donde está el aeropuerto, ambos contaminados.

Como el Estado no dio ninguna respuesta, la ONG Participación Ciudadana y ABE, Asociación Bahía Encerrada impulsó la creación de una Comisión para elaborar un informe sobre un Plan de Manejo Costero. Oscar Amín y Lucas Comoglio, ambos biólogos, detectaron detectaron 5,4 millones de coliformes fecales en turbales urbanos, unas mil veces más que lo aceptado para este tipo de cauces de agua, y hallaron sitios con menor nivel de oxígeno en agua que lo permitido.

Un estudio realizado por científicos del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) dependiente del Conicet, reveló en 2013 “altos valores de bacterias coliformes fecales, lo que indica una clara contaminación por materia fecal en arroyos y chorrillos, además de hallar sustancias de alto impacto contaminante, como metales pesados e hidrocarburos en las bahías”.

Al ser presentado este informe, estas ONG´s decidieron hacer una demanda judicial contra el Estado, y el Juez Civil Alejandro Fernández, en un hecho inédito, permitió que los vecinos afectados por la ausencia de cloacas, pudieras sumarse a la demanda. El Juez finalmente emitió una sentencia obligando al gobierno municipal y provincial a realizar las inversiones que fueran necesarias para crear un sistema cloacal y remediar los sitios contaminados.

Con la Justicia en la espalda, el Ejecutivo provincial halló rápidamente una solución, que debió haber visto hace más de una década. Financió las obras, que demandaron una inversión de 500 millones de pesos que fueron otorgados por el  Fondo Fiduciario Federal de Infraestructura Regional.

“En la zona sin sistema se construirá una planta de tratamiento y se harán obras complementarias. En Bahía Golondrina se triplicará la capacidad de la planta actual, se mejorará la impulsión y se reconstruirá el emisario submarino”, detalló el presidente de Obras Sanitarias de la provincia. En Bahía Encerrada se eliminarán los barros contaminados y se hará una reforestación.

“La idea es desactivar esta bomba ambiental y retomar el equilibrio. Será un proceso paulatino, de 4 a 5 años. En ese lapso habrá que monitorear el mejoramiento de los índices de calidad del agua. No es automático pero es posible. Corrimos el riesgo de que nada menos que el Canal Beagle comenzara a parecerse al Riachuelo. Nos importa por los visitantes, pero también por quienes vivimos acá. Ahora tenemos la oportunidad de remediarlo”, concluyó Guillermo Worman, esperanzado.