Un equipo de científicos de la Universidad de Toronto, Canadá, asegura haber logrado obtener un proceso estable y eficiente para convertir el dióxido de carbono (principal gas de efecto invernadero) en plástico, a partir de la utilización de energía solar.

Nuestra solución resuelve dos problemas a la vez”, indicó Pelayo García de Arquer, investigador postdoctoral y coautor del trabajo que publicó la revista Science. “Por un lado, como las energías renovables no se pueden almacenar, en ocasiones se producen picos de producción que hay que asimilar y eso hace que las empresas de energías renovables en ocasiones tengan incluso que pagar a consumidores para que usen esa energía. Es una cuestión que resolver si pretendemos que las renovables se extiendan aún más. Y por otro lado, logramos convertir el CO2 en otro producto útil utilizando esos electrones, dando salida a esa producción en red”.

El objetivo es capturar el CO2 de las centrales eléctricas y las fábricas y convertirlo usando una fuente de energía renovable en etileno, precursor de muchos plásticos, como el polietileno, que es el más común y del que se producen anualmente en todo el planeta 80 millones de toneladas.

Los científicos utilizaron un catalizador que colocaron sobre una capa porosa de teflón y encima pusieron un grafito. Así, lograron aumentar hasta 15 veces la estabilidad del catalizador, en comparación con los catalizadores previos. Además de ser más estable, el proceso resulta también más eficiente, porque utilizan energía solar para lograr la conversión. “Somos capaces de convertir CO2 en etileno a unas eficiencias que no se habían alcanzado nunca hasta ahora”, afirma García de Arquer.

Por ahora, los investigadores demostraron la conversión a escala de laboratorio y lograron producir varios gramos de etileno en cada reacción. El objetivo es escalar la tecnología para conseguir varias toneladas de este material y así hacer el proceso viable comercialmente.

Queremos que el ciclo sea energéticamente sostenible, que se puedan alcanzar las emisiones cero de carbono o incluso emisiones negativas, para lograr así reducir la presencia de CO2 en la atmósfera”, expresó el investigador español.

Si conseguimos escalar el proceso del laboratorio a una fábrica, podríamos eliminar el CO2 de la atmósfera y también empezar a producir plásticos de forma más respetuosa con el medio ambiente”, considera García de Arquer. Las empresas podrían instalar estos catalizadores en sus instalaciones, dirigir hacia ellos el gas que producen como resultado de su actividad y obtener etileno. “Además de generar un ciclo de carbón neutral, las empresas podrían incluso vender ese etileno a otras empresas, por lo que generarían valor”, añade.