El feedlot es el hijo del modelo sojero, al haber menos tierras para hacer ganadería, ya que todos están afectadas a la soja, en muy poco espacio se hacinan grandes cantidades de vacas y se las alimenta con alimento balanceado, se las engorda y salen al mercado lo antes posible. Estas vacas son hijas de un desarrollo que le ha dado la espalda a la naturaleza y a nuestra tradición ganadera. El feedlot emana gases tóxicos por el estiercol y ese mal olor se esparce por varios kilómetros. Desde hace un año vecinos de la zona rural de General Roca, Río Negro, piden que se traslade un feedlot porque no pueden vivir con ese mal olor.

Vecinos de los barrios Palihue, Bulevar Sur y Quintupanal son los más afectado por un feedlot que se halla en la Ruta Nacional 22. Hace un año que sus vidas se han transformado en un calvario. Sin poder salir de sus casas, viven encerrados, el hedor nauseabundo de esos gases no los dejan abrir sus ventanas ni puertas y a los chicos disfrutar de los patios y de la calle. Viven encarcelados en sus casas.

“El olor es terrible. Se siente a la tardecita desde hace un año. Hay que cerrar ventanas porque es fuerte”, comentó Sandro, uno de los vecinos de la zona que participó de la reunión con la Directora de Medio Ambiente, Laura Juárez, y la jueza de Faltas, Velia Garcés. “Los olores son reales”, reconoció Juárez y dijo que desde octubre del 2015 se están haciendo inspecciones en el asentamiento. Aunque aquellos que viven cerca de feedlots saben muy bien que tanto políticos, como jueces difícilmente fallan en contra de los productores agrícolas o ganaderos. 

La funcionaria municipal, abriendo el paraguas, declaró: “En febrero fui al establecimiento y no había olores persistentes de tal magnitud más que los típicos de la actividad”. En Diciembre se pactó con el dueño del feedlot para que remueva el guano más frecuentemente. Pero los meses pasaron y ya a esta altura del año el olor es insoportable y el guano sigue quedando en el mismo lugar de siempre. Vale decir: no pasó nada

“Lo cierto es que se le cumplió la fecha para sacar el guano y me vino a pedir una prórroga porque comenzaron las lluvias y no se puede sacar por las condiciones del suelo”, explicó la responsable de Medio Ambienre. “Se reconoce la problemática. No es una actividad que habilite el municipio. Esa zona era rural y ahora paso a ser una complementaria”.

Como para dejar en claro que la mejor manera es que nada se resuelva, y la pobre gente que vive encerrada tenga que seguir así, la funcionaria hecho mano al comodín de muchos políticos: “El efecto del Fenómeno del Niño ha provocado mucha lluvia y el dueño del feedlot no puede sacar el guano. Lo llamativo es cómo se dispersa el olor, ya que hay una cortina forestal en el lugar

La situación en General Roca es un espejo de cientos de localidades del interior del país que deben padecer las consecuencias de un modelo productivo que sólo tiene una misión: la de ser rentable, todo lo demás, es culpa de El Niño.