El gobierno nacional y el provincial de Río Negro acordaron que en algún lugar cercano a Sierra Grande se instalará la quinta planta nuclear que tendrá Argentina. Los vecinos, fuerzas vivas y dirigentes de la región y fundamentalmente de la zona elegida para construir la planta se oponen, esta semana organizaron un encuentro para expresar su rechazo. “Estas decisiones no las debería tomar el gobierno sólo ni ningún iluminado”, afirmó el obispo de la diócesis de Viedma Esteban Laxague.

La Asamblea se realizó en la Catedral de Viedma, aquí se hicieron oír las voces que se oponen a la presencia de la energía nuclear en una zona que los vecinos pretender proteger y cuidar. Laxague manifestó que “la Iglesia reafirma una postura esencial que es que las grandes decisiones de un pueblo las tenemos que tomar entre todos. No tengo claro qué se va a hacer y la experiencia mundial demuestra que los residuos son tóxicos y peligrosos”

El secretario general de la CTA – Autónoma de Río Negro, Rodolfo Aguiar, declaró a la Izquierda Diario que “en el mundo, después del desastre que significó Fukushima, las naciones apuntan a desmantelar las centrales nucleares, a excepción de China que quiere incrementarlas. Ahora bien, la planta que Macri y Weretilneck quieren imponernos a todos los rionegrinos se financiará con capital chino. Además del millonario negocio que significará para unas pocas manos, ¿qué otros objetivos se ocultan detrás de ello?”

Está claro que la planta nuclear para el gobierno representa llevar adelante su plan energético. Con el dinero que cuesta construir una planta nuclear se podrían instalar miles de aerogeneradores que podrían aprovechar el viento patagónico para producir energía limpia y renovable. Las dos centrales que el gobierno pretende hacer se financiarían con 12 mil millones de dólares invertidos por China.

La energía nuclear es muy riesgosa, muy sucia y contaminante, y la que menos mano de obra ofrece. Los rionegrinos no debemos dejarnos engañar porque nos prometan una inversión millonaria o un puñado de puestos de trabajo. Estos gobernantes quieren seguir saqueando nuestros recursos naturales, nuestros bienes comunes y dejarnos desierto, contaminación y ahora también nos quieren convertir en el basurero nuclear del mundo”, completó Aguiar.

La comunidad de Viedma, reunida en la Catedral, luego de oír a los oradores elaboró una nota que presentarán a la Legislatura provincial. “Tenemos que conocer más de las grandes decisiones y hacernos cargo de los destinos de esta comunidad”, sostuvo Laxague. El hecho de que la Asamblea se halla producido en la Catedral se debe a que la Iglesia fue la primera institución que expresó su rechazo a la instalación de la central nuclear. El obispo de Viedma hizo hincapié en los residuos tóxicos que generará la futura planta nuclear y puso como ejemplo el plomo que la Mina Gonzalito dejó en San Antonio Oeste que todavía permanece contaminando el medio ambiente.