Entre otros beneficios, las plantas nativas aumentan la presencia de fauna local, como aves y mariposas, conservando de esta manera la biodiversidad, contribuyen a la regulación hídrica y térmica, y previenen inundaciones.

Este grupo de vecinos buscan así unir su trabajo con los corredores biológicos que hay, a pocas cuadras, dentro del gran predio verde de las Facultades de Agronomía y Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires.

Algunas de las especies que ya hay son Tembetarí, Barba de chivo, Algarrobo blanco, ombúes, Fumo bravo, Pavonia sepium, Pavonia hastata, Tridescantia rosada.

Muchas llevan carteles que indican sus nombres técnicos y qué insectos atraen. “La naturaleza enseña cosas todo el tiempo, hay que estar atento para poder observar. En este proyecto pienso en recomponer el ambiente, por eso las nativas rioplatenses, para que haya un entorno verde en medio de la urbanización”, explicó Graciela Ruiz, vecina e impulsora del proyecto.

Uno de los trabajos más vistosos está en la esquina de las calles Gutiérrez y Empedrado. Se trata de un pequeño jardín nativo con una docena de plantaciones, delimitada por maderas y varios carteles explicativos contra el tejido que separa el terreno ferroviario.