Todos los días se levanta a vender sandwiches en la estación terminal de ómnibus de Chepes, una localidad alejada al sur de la Provincia de La Rioja, desde que tiene siete años hace esta labor con una obstinación férrea. Leonardo Zarate tiene este trabajo y hace unos años atrás decidió dar un paso más allá en su vida: estudiar para superarse y de esta manera tratar de avanzar en la vida. Este sueño, lo acaba de cumplir.

Leonardo Zarate es conocido en todo el pueblo, padre de tres hijos, es el vendedor de sandwiches de la terminal. Saluda a todos y todos saben que detrás de su mirada se esconde una historia de lucha y de superación personal. Lo que para muchos es una changa, él lo tomó desde pibe como una salida para abrirse paso en la vida, y aprovechó la oportunidad. Sin faltar un solo día a la terminal, los pocos pesos que ganaba los ahorraba y luego cuando tuvo la edad, le sirvieron para casarse y conformar una familia. La venta de sandwiches fue y es el sustento que tiene para mantener a su familia.

Hace unos años atrás compartió con Edith, su esposa, el anhelo: estudiar en la Universidad. No quería seguir mucho tiempo más vendiendo sandwiches en la estación. “Sentía que podía dar mucho más”, comentó a un medio local. Fue así que se decidió y comenzó a estudiar para ser ingeniero agrónomo, profesión por la que siempre tuvo una inclinación. Se hizo tiempo para todo, para trabajar, atender a su familia y para estudiar la carrera, y mientras por la mañana venía sandwiches, por la tarde estudiaba. 

Hace unos días atrás, la vida le dió una recompensa ante tanto esfuerzo. Desde la Sede Chepes de la Universidad Nacional de La Rioja, le informaron que había un diploma con su nombre. Leonardo Zarate, a los treinta años se acababa de recibir de Ingeniero Agrónomo. Todo Chepes lo saludó, y ya hablan de la hazaña de Leonardo como si fuera un cuento o una historia inventada por algún escritor.  “Me siento orgullosa de Leo por todo el sacrificio que hizo, convirtiéndose en un verdadero ejemplo para nuestros 3 hijos”, comentó su emocionada esposa.

Edith, quien fue un pilar fundamental a la hora de bríndale todo el apoyo para avanzar por el camino que se había trazado, comentó que a pesar de las dificultades económicas, sus ganas de superarse no se desvanecieron nunca y continuó con sus estudios universitarios.

“Yo siempre le ayudaba a preparar los sándwiches para que salga a vender y cuando él me decía que le resultaba difícil seguir solventando la comida para nosotros y los estudios, yo le daba fuerza para que no abandone la carrera y hoy gracias a Dios pudo cumplir su sueño”, expresa con lagrimas es los ojos Edith.

Leonardo por su parte, dijo: “Hay tantos jóvenes que reciben todo el apoyo económico de los padres y muchas veces no aprovechan esas oportunidades para lograr algún título. A todos ellos les quiero decir que no dejen pasar las oportunidades que te da la vida”.

Leonardo, el flamante Ingeniero Agrónomo, junto a su familia festejando su logro: