La empresa canadiense Carbon Engineering instaló en Vancouver, Canadá, una pared de ‘ventiladores gigantes’ que extraen dióxido de carbono del aire y crean energía verde.

El proceso consiste en capturar el CO2 del aire a través de los ventiladores y unos procesos químicos que permiten filtrarlo, para finalmente convertirlos en pequeños gránulos que se unen con hidrógeno y producen combustible. Es decir, este proyecto no sólo elimina del aire el CO2 que tanto daño está haciendo a la atmósfera terrestre, sino que además permite que este pueda ser utilizado como energía renovable.

Financiada por Bill Gates, esta propuesta es pionera en presentar una tecnología que captura el CO2 del aire a una escala relevante a nivel medioambiental. La cantidad absorbida y su producción de energía verde la convierten en una alternativa a la energía solar.

Este invento podría instalarse en áreas donde es imposible realizar una reforestación, como en los desiertos. La tecnología funciona del mismo modo que los árboles que capturan el CO2 y liberan el oxígeno. Se trata de una nueva forma de crear un bosque artificial, una de las ideas de geoingeniería que propone combatir el cambio climático provocado por el aumento de las emisiones de CO2.

Este proyecto capaz de limpiar el aire que los humanos respiran significa que puede combatir de manera eficiente el cambio climático. Carbon Engineering tiene planes para construir una nueva planta comercial con un valor de 200 millones de dólares durante el transcurso del 2017 y empezar a sintetizar combustibles en 2018. La nueva planta podrá producir entre 200 y 400 litros diarios de nafta o diésel para autos o aviones.