Una norma sancionada por los legisladores fueguinos excluyó el pasado 27 de noviembre al guanaco del status “en peligro de extinción” para permitir su caza y la industrialización de su carne, algo que generó el rechazo unánime de la comunidad científica y de entidades ambientales por la ausencia del debate previo y de una estructura estatal capaz de controlar tanto la cacería como el comercio de la carne de estos animales típicos patagónicos.

Bertone tuvo en cuenta para el veto de la norma una recomendación formulada por la Secretaría de Ambiente, Desarrollo Sostenible y Cambio Climático de la propia provincia, a través de la Dirección de Fauna y Diversidad, confirmaron fuentes oficiales del gobierno fueguino.

El organismo fundamentó que la población de guanacos en la provincia “no supera los 50.000 ejemplares” y que por lo tanto “corresponde aplicar el principio de precaución” para evitar “las consecuencias que la caza indiscriminada puede tener sobre la especie, que se encuentra protegida”.

Un informe de la Dirección de Fauna agregó que “la apertura de la caza sin contar con una estructura que garantice los debidos controles, implica un riesgo potencial para las personas que transiten por el medio rural”.

Además, la comercialización de la carne de guanaco requiere de “una fiscalización adecuada” que respalde “la calidad del producto tanto desde el punto sanitario como bromatológico”, puntualizó el organismo técnico.

La especie estaba protegida desde 1993 por ser considerada “en peligro de extinción”, junto a los cetáceos, los zorros colorados y las aves silvestres, pero el proyecto de ley tratado sobre tablas en la legislatura la excluyó de ese estatus para permitir, incluso, la industrialización de su carne.

La norma, incluso, se sancionó un año después de que la figura del animal fuera presentada como la imagen del nuevo billete de 20 pesos, al ser considerada un símbolo de la fauna patagónica, durante un acto realizado en 2017 en la escuela 27 de la ciudad fueguina de Río Grande.