Una pareja de artesanos que se hacen llamar “los ángeles solidarios” recorren el país en una moto ayudando a los pequeños pueblos, llevándoles donaciones, y haciendo un trabajo solidario por el cual no esperan nada a cambio, sólo la posibilidad de seguir haciendolo, esta semana están en Tucumán. 

Erna Escalante y Raúl Véliz lograron unir su amor por las motos, los viejos y la acción solidaria. Ella tiene 60 y él 56, hace un tiempo atrás a Erna le diagnósticaron cáncer, que la obligó a estar postrada en un hospital. Tuvo tiempo de repensar su vida. “Cuando peor estuve le prometí a Dios que, si me dejaba en este mundo, yo encontraría la forma de hacer algo por los demás”, declaró a La Gaceta.

Corría el año y el cáncer la acorraló, pero su fuerza de voluntad le permitió superar esta prueba de la vida y cuando salió del hospital supo lo que tenía que hacer: con esta nueva oportunidad entendió que debía hacer algo para agradecerle a la vida. Lo habló con Raúl, y fue fácil unir los cabos para que el proyecto solidario naciera. A los dos les gustó siempre viajar en moto y ayudar, entonces ya no había que pensar más. Así nacieron los “Ángeles Solidarios”

Pero no están solos en su proyecto. Una buena idea siempre brilla por si misma, e ilumina los caminos de otros que están en la misma situación. En compañía de 15 motoqueros fueron hasta Talapaso, un pequeño pueblo en el interior de la provincia, entre Amaicha y Cololao del Valle, sólo viven en el paraje 25 familias.

Los “Ángeles Solidarios” fueron recibidos por vecinos del pueblo. Fueron a entregar donaciones a la Escuela N° 37, donde concurren un puñado de niños que todos los días asisten a clases con muchas privaciones.

Aquí los chicos desayunan, meriendan y cenan y el Estado nos da sólo 10 pesos por cada uno, eso no nos alcanza, así que las donaciones son fundamentales. Antes contábamos con un supermercado que nos apadrinaba pero ya no funciona en la provincia; hoy nuestros padrinos son los moteros; son los únicos que se acuerdan de nosotros”, cuenta Paola Agüero, habitante del pueblo.

La cruzada solidaria que organizaron Erna y Raúl fue exitosa, y se apoyan en varios voluntarios que entienden que si muchas personas hacen pequeños gestos es posible provocar grandes cambios. Eduardo Sequeira acompaña a estos Ángeles: “Yo ayudo con la difusión a través de las redes sociales para conseguir ayuda para la escuela y para convocar a moteros de distintas agrupaciones”, comenta entusiasmado.

“Esto me llena el alma y me sirve para seguir adelante; me ayudó muchísimo ayudar” La solidaridad además, sana, pues los últimos estudios médicos han determinado que no hay rastros del cáncer en el cuerpo de Erna.