Fuente: Télam / Cultura Entre Ríos

“En el momento de la inundacion los que vivían eran unas 7000 personas, pero muchas familias se fueron, ahora el pueblo tiene una arquitectura muy particular, muy futurista como se planteaba en esa época, con las casas iguales, prefabricadas de cuatro tipos. Las casas eran sorteadas por el Estado y eso rompió el vinculo social existente en la población, para los vecinos el tema del desarraigo fue muy duro”, cuenta la autora de las intervenciones que se vieron por primera vez en la ciudad el último fin de semana.

“Formando parte de esa generación que nació en la nueva ciudad, heredé ese desarraigo y desde mi actividad como artista visual me interesé mucho en trabajar sobre la historia de Federación, más que nada porque la población no pudo hacer un duelo. Y cuesta mucho encontrar los espacios para generar ese recuerdo, esa rememoración o vivencias de ese pueblo que ya no está”, reflexiona Stefania Santiago.

Salvo la Fiesta del Lago, “donde van a tocar algunas bandas populares, Federación perdió todo tipo de vínculo cultural, nunca lo recompuso”, señala la artista, que con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes llevó adelante un trabajo de recuperación de ese patrimonio intangible, vivo en el corazón de sus viejos habitantes.

En una intervención fotográfica, “Cartografía para habitar”, a partir de un relevamiento de las fotos de cada casa que hizo una sociedad encargada de tasarlas antes de demolerlas, descubiertas hace poco tiempo,”yo las pedí prestadas y las personas buscaban sus viejas casas para marcarlas con su nombre y apellido. Pero no sólo ubicaban sus casas, sino que empezaban a recordar anécdotas, todo fue muy movilizador y la que produjo mayor interactividad con el espectador”, indica Santiago.

Estefanía Santiago se recibió de comunicadora audiovisual en 2010 en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de la Plata; los ejes de su camino como artista son el cine, la fotografía y las intervenciones en la vía pública. En 2007, su primer cortometraje “Paisaje Líquido”, fue ganador de varios premios y realizó muestras individuales y colectivas en Entre Ríos, Tucumán, La Plata y Ciudad de Buenos Aires.

Otra intervención, “Los que escriben las paredes”, la hice con fotos de la demolición que tomó mi papá, son gigantografías expuestas en un edificio enorme donde se fabricaban las paredes de las nuevas casas. Utilicé esas paredes para pegarlas en un diálogo entre el ayer y el hoy. Después hice una instalación sonora en un bosquecito que tiene distintas especies de árboles, típicos de la vieja Federación, donde se escuchaban tres sonidos: los de la demolición, la mudanza y la inundación. La idea fue apelar a la imagen inconsciente. la gente iba y volvía a escuchar de nuevo estos sonidos tan traumáticos”. 

La vieja iglesia que finalmente fue demolida, a pesar que en un principio se pensó en conservarla, fue el disparador de otra acción artística: la réplica de la cúpula, construida a escala real por Santiago, fue depositada en el agua. “Fue el ícono de la vieja Federación y me llevó un año hacerla. Los vecinos pasaban horas contemplándola, se dejaron atravesar por la idea de que aún había vida debajo del agua”. 

Para la intervención “Memoria Latente”, hubo proyecciones en simultáneo en diferentes sitios con imágenes de la vieja Federación sobre espacios de la nueva ciudad y un mapa -pegado en distintos lugares- para marcar un recorrido. Conceptualmente, las intervenciones que tuvieron lugar el fin de semana buscan acentuar “la fragilidad del hecho, de la memoria y la aparición casi fantasmagórica del viejo pueblo, como un recuerdo, en un lapsus de corto tiempo”, precisa la artista en la fundamentación de este proyecto, declarado de interés cultural por la Municipalidad de Federación, y de interés cultural y turístico por la provincia de Entre Ríos.

“El conjunto de intervenciones -prosigue- invita a que los pobladores que vivieron esta experiencia traumática y las nuevas generaciones, puedan pensar, recordar y compartir el hecho histórico; como también el circuito artístico y cultural del lugar, ya que el pueblo permanece quieto ante esto, porque desde su relocalización nunca tuvo un desarrollo artístico”. 

Santiago considera que el devenir cultural del pueblo, a través de iniciativas de este tipo -todavía solamente hay un centro municipal-, puede cerrar las distancias entre la vieja y la nueva Federación, hoy con una población que supera los 17.000 habitantes y una actividad importante en el rubro turístico por las termas del lugar.