Según los integrantes de Violentango, para hablar de música, para hablar de tango precisamente, hay que partir de respetar el swing original del género y luego sumarle lo moderno. Ponen a Astor Piazzolla como ejemplo, sólo para ubicar un nombre. La cuna de todos los integrantes se musicalizó con el mismo sonajero. “Somos una generación que creció escuchando jazz y rock. Tenemos ideas rítmicas sacada de la electrónica, pero no las disparamos, las ejecutamos. De hecho, en ‘28 kg’,nuestro segundo disco, hacemos uso de la electrónica con efectos y pases. Con respecto a la fusión de ritmos, entre la edad que tendría ahora Piazzolla y la nuestra, hay una etapa muerta del tango. Eso deja expuesto a bandas como nosotros, pero salen con algo nuevo que tal vez suene más nuevo de como sonaba él, que tenía una orquesta típica”, monologa Ricardo Jusid, bajista del grupo y voz cantante en las entrevistas.

Siendo jóvenes argentinos ya no es tan extraño que toquen tango, ¿lo ven de la misma manera?

Santiago Córdoba: A todos nos gusta el rock. A todos nos gusta la música. Yo creo que tras el incendio de la discoteca Cromañón hubo un cambio cultural importante. Cada vez hay menos sitios para tocar rock y encima hay que pagar para conseguir un lugar. Sin meterme en ese aspecto, el tango te ofrece otras posibilidades, otras ideas.

¿Por ejemplo?

Jusid: Hay una dedicación mayor a la composición, te da otro estudio sobre la música. Si se quiere decir así, te da una mayor erudición. El tango te da más matices desde un concepto más clásico de la música. Sí, claro, le metemos la impronta rockera, la puesta en escena, cierta desprolijidad que se observa más en el rock que en el tango.
Córdoba: Otra característica de Violentango, comparándola con el tango, es que somos una banda de garaje. Somos todos amigos que nos conocemos desde la secundaria. Ya hicimos giras, dormimos en hoteles con cinas, pero también en las cuchetas de la camioneta. Nosotros empezamos tocando en la calle; esa es más un actitud del rock que del tango.

¿A qué colegio iban?

Córdoba: Íbamos al Normal 10. Cada uno tenía su banda de rock. Al año siguiente de terminar el secundario, nos juntamos algunos en un bar y pensamos en tocar otra cosa. Vimos cuál era la búsqueda de cada uno porque para seguir cantando rock había que cambiar mucho de esquina.

¿Comparten escenario tangueros y rockeros en la Argentina?

Adrián Ruggiero: Sí, claro. De hecho, lo hicimos en el Centro Cultural Matienzo, en un ciclo en donde tocamos cada semana con una banda de rock distinta. Fue muy bueno y original porque éramos dos bandas en escena. Hicimos un mismo espectáculo entre las bandas. No quiero decir que se trató de fusión, es una palabra que mucho no nos gusta. Empezamos con esta idea hace cuatro años, en Alemania, en la ciudad de Friburgo. Un baterista que conocimos nos dio la idea de hacer arreglos de bandas en vivo, con un ensayo previo, claro. Por ejemplo, si tocábamos con un sexteto, acordábamos en una parte tocar los once, en una parte tocar seis. Se hace una mezcla interesante de sonoridades arriba del escenario. A nosotros nos llamó mucho la atención y trajimos la idea. Hablamos con un montón de bandas y con músicos que empiezan a tocar y que tienen nuestras mismas ideas de compartir escenario, como Falso Conejo, Las Formas Avanzan y Poseidótica, entre las bandas que me acuerdo ahora. Hay muchas bandas tratando de abrir las fronteras. No nos queremos encasillar: queremos derribar los bordes estilísticos para unir la música. Enbuscadelritmoperdido. Violetango produjo cuatro discos en siete años. El primero fue “Violentrío”, grabado en diciembre de 2004, con una formación de dos guitarras y bandoneón.

La banda tomó como idea la autogestión: desde el arte de los discos a la producción de shows, la tarea es de todos. Eso descomprime el trabajo musical. “Todo lo hacemosfuncionar nosotros. Como la parte más divertida es hacer la música, nos ponemos eloverol para la logística. A nadie le gusta hacer diez llamados, pero a todos nos gusta hacer música.Hay distintas formas de llevar un proyecto a cabo, nosotros nos dedicamos a la banda por completo. Eso nos diferencia con respecto a otras bandas que tienen poco tiempo para sus proyectosgrupales”, considera Jusid.

¿La búsqueda no condena a los músicos?

Jusid: Podés quedar preso en la búsqueda, sí. Pero no es un martirio en el que nunca llegás a ningún lugar. Todos los pasos se celebran.

López: Para mí búsqueda significa incentivo y en cada escala, un nuevo objetivo. Una utopía. No lo veo como una condena. Si no hubiera habido búsqueda, hubiéramos hecho pasos en falso.