Textos y fotos Pablo Uncos

 

Todas las bandas de música tienen actitud, pero sólo algunas tienen personalidad. Hasta un grupo de improvisados de garaje puede tener actitud. Pero la personalidad es algo que proviene del trabajo, la constancia, la inspiración y de hasta cierta cuota de locura. Los músicos que conforman el quinteto “Violentango” conjugan varios elementos que hacen que el grupo tenga personalidad.

Por estos días andan presentando su quinto disco titulado Escape, que no es huida, sino más bien propuesta. La obra invita a un viaje en donde el tango se desestructura, se funde con sonidos de otras latitudes y se psicodeliza pero sin perder jamás su esencia porteña.

Al igual que muchas bandas de esta época, Violentango no teme que el folklore, el rock and roll o el jazz vengan a “contaminar” una supuesta pureza que el tango nunca tuvo. Porque el tango no es puro ni de raza aria, aunque en esas tierras nacieron los bandoneones. Todo lo contrario: nació promiscuo, maldito y quilombero. Fue en esa orgía irrepetible de tanos gritones, gallegos llorones y gauchos indomables donde se gestó esa hermosa música de burdel.

La ortodoxia tanguera se horroriza cada vez que su mundo platónico de milongas y valses de museo es violentado por chifladuras irreverentes. Y en nombre de vaya uno a saber qué santos se crucificó durante décadas a genios como Don Astor Piazzolla, hasta que su victoria mundial retornó a la Argentina como búmeran pegándole en la frente al último sacerdote del 2 x 4 que no estiró la pata sin antes acusar de “asesino del gotán” al Viejo Piantao.

La historia es mañosa y tiende a repetirse. El quinteto Violentango adopta su nombre como un homenaje a Don Astor, y anduvieron dando vueltas por el mundo, pero igual que Pichuco siempre terminan volviendo al barrio. Esta vez para presentar este Escape a la experimentación y la libertad musical.

Quienes vayan a verlos presenciarán un espectáculo que atraviesa por distintos climas y estados de conciencia. Tendrán la oportunidad de hacerlo el 23 de noviembre en el Espacio Cultural “Don Juan”, de la ciudad de La Plata (Calle Nº 5, número 1835) o el 1 de diciembre a las 17 en la Milonga al Aire Libre, en Lomas de Zamora, en la Plaza Grigera, frente a la Municipalidad. Atención sureños: después no digan que no se les avisó.

Aquellos que añoren un pasado ficticio de orden y de cosas que jamás sucedieron quizá se sientan algo desorientados, pero hasta el aparente desorden violentanguero propone un nuevo estado de cosas: un mundo sonoro en donde la libertad y la experimentación son las únicas soberanas.

 

Violentango

10/12 a las 21 en el Club Atlético Fernández Fierro

Sánchez de Bustamante 764, a las 21

Entradas: 50 pesos.