Fotogalería: Sege Trivero

Llega al bowl de Mataderos con una tabla extraña. “Es un streetboard”, dice y se empieza a atar la tabla con fijaciones a las zapatillas. La tabla es como un snowboard pero con ruedas. Casi sin entrar en calor empieza a hacer pruebas deslizándose por los caños del bowl a toda velocidad. Poco más tarde, empieza a volar como loco. Ver a Francisco “Pipo” Grosso en acción es un espectáculo. Pipo hace lo que quiere, es un “grosso” de verdad. Pipo nos cuenta todo sobre su vida junto al streetboard.

Las tablas primero.

 

Siempre me gustaron los deportes de tabla, con o sin ruedas…Ando en skate desde 1990: de chico iba al colegio andando y mantengo la costumbre: cada vez que puedo me muevo en skate o longboard al trabajo o a donde sea…

 

También me dedico a entrenar y participar en los campeonatos mundiales de streetboard que se realizan en el mundo año a año.

Andar en Streetboard para mi fue un acto compulsivo. Una tarde a fines de 1995 vi por primera vez una de estas tablas por la calle, y a la semana me la compré.

Me cautivó porque es como un snowboard con ruedas. El tener fijaciones permite hacer maniobras aéreas que en el skate convencional resultan imposibles. También te permite avanzar con solo balancear el cuerpo y maniobrar controlando la dirección de la tabla por el ángulo en el que pones los pies…Este combo me motivó a ponerle todas mis fichas..

 

El aprendizaje.

 

Al principio aprender fue bastante difícil, no se movía para donde yo quería, porque cuesta automatizar el ángulo correcto de los pies para avanzar. Literalmente aprendí agarrándome de los muebles y las paredes, tenía que aprender a andar en esa tabla extraña. Pero una vez que entendí cómo funciona y lo practiqué por unas horas se fue haciendo cada vez mas fácil.

Hoy para mí el streetboard es como un tobillo, parte de mi cuerpo. Es más, lo uso de protección si algo sale mal.

 

Breve historia.

El streetboard viene originalmente de Sudafirca, inventado por dos jóvenes practicantes de surf y skate. A principios de los noventas, ellos descubrieron ese mecanismo y comenzaron a producirlos. Las primeros venían sin fijaciones, ya que eran solo para desplazarse, y con el tiempo evolucionaron a lo que son ahora.

Cómo es un streetboard.

A pesar de todo este tiempo andando al streetboard lo siento como un objeto mágico, un deporte inexplorado al cual todavía le falta muchísima evolución en el diseño de las tablas.  De hecho yo me armo las tablas “customizadas” a mis gusto y siempre les estoy haciendo modificaciones.

Las tablas de streetboard comunes son de tres piezas, una plataforma central unida en sus extremos por ejes verticales a dos plataformas pivotantes donde van los pies, estas últimas son las que llevan los trucks con las ruedas y las fijaciones.

Spots preferidos.

 

Últimamente estoy enganchado con el skatepark público de Mataderos: ¡el bowl esta buenísimo! Para los que no saben es donde hicimos las fotos de esta nota. También voy a Eh? Park en Quilmes, o Backside en Floresta.

Viajes y campeonatos.

 

Recorrí casi toda la Argentina. Afuera estuve en Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay, Norte América, Francia, Alemania y España.

 

Para mi viajar es una experiencia fascinante, pero no por conocer el país, más que nada por probar nuevas rampas, eso es lo que más me motiva. Por  ejemplo, cuando fui a París ¡estaba más interesado en el skatepark que en ver la ciudad con la torre Eiffel o el museo Louvre!  

Gané 7 campeonatos nacionales, un campeonato sudamericano y participe de 6 campeonatos mundiales en los cuales califiqué dentro de los primeros 10 puestos. Los mundiales a los que fui fueron en Norte América, Europa y en el 2001 organicé un mundial en Argentina.
   

Otros deportes.

 

Practico Slackline desde el año 2000: está buenísimo y, como el streetboard, me cambió la vida. Después de practicar slackline un tiempo, mi nivel deportivo con las tablas mejoro notablemente. Y creo que es una herramienta excelente para conectar con uno mismo.

Los golpes.

 

Los golpes no me molestan, son parte del aprendizaje. Aunque trato de evitar las lesiones. Siempre que me preguntan sobre los golpes y el streetboard, cuento que me golpeo menos que cuando ando en un skate convencional. Tal vez porque el streetboard está siempre en el mismo (fijaciones) y eso me da constancia y confianza al momento de andar.

 

El trabajo.

 

Vivo en la ciudad de Buenos Aires, tengo 35 años, actualmente trabajo en marketing de Skullcandy, es una marca de auriculares norteamericana, destacada por su vinculación a los deportes de acción, Dj’s y estilos urbanos.