El gobierno de Mendoza aplicó a YPF una multa de medio millón de pesos por un derrame de petróleo que tuvo lugar el mes pasado en cercanías de la ciudad de Malargüe, en instalaciones de la petrolera estatal en el paraje Cañadón Amarillo.

La multa fue dispuesta mediante una resolución del superintendente General de Irrigación mendocino, Sergio Marinelli. En base a un informe técnico oficial, la resolución señala que “al momento del hecho” la petrolera “no contaba con las infraestructuras de contención necesaria, que el volumen derramado fue mayor al efectivamente declarado y que el hidrocarburo alcanzó en su desplazamiento las bases de un cauce aluvional”.

Además, en un plazo de 3 meses, YPF tendrá que realizar las obras de infraestructura adecuadas en esas instalaciones “para contener el volumen total de los tanques elevados, más un plus del 10% del volumen total de los tanques”. En el mismo plazo, la empresa deberá “impermeabilizar el piso de los taludes perimetrales y el cargadero de camiones“.

El derrame había sido denunciado por vecinos de la zona y por la comunidad mapuche Tremunko, lo que dio lugar a la intervención de las autoridades mendocinas.

El 23 de junio, un día después del siniestro, el gobierno mendocino informó que “un generador de servicio de YPF se vio afectado” por “fuertes ráfagas del viento Zonda y provocó un derrame de crudo en el que técnicos del departamento General de Irrigación verificarán si afectó o no el recurso hídrico de la zona”.