Por Matilde Moyano

Cuando Mara llegó al Santuario de Elefantes ubicado en el estado brasileño de Mato Grosso -luego de un inédito operativo en medio del aislamiento dispuesto por la pandemia de coronavirus-, en solo tres días fue capaz de hacer una amiga, tal vez la primera en toda su vida: Rana, otra elefanta asiática.

El dato no es irrelevante si tenemos en cuenta que durante 25 años Mara mostró indiferencia con Kuki y Pupi, dos elefantas africanas con las que compartía espacio en el ex zoológico porteño, pero con las que no se relacionaba. “Lo que pasó acá con Mara realmente superó nuestras expectativas”, expresó en aquel entonces Scott Blais, director del Global Sanctuary for Elephants.

Desde las redes sociales del nuevo hogar de Mara expresaron hoy, 20 de julio: “Hoy es un día especial en Argentina: Día del Amigo. Es una fiesta popular, algo así como el Día de San Valentín en Estados Unidos, excepto que son tus amigos con los que salís a tomar algo, cenar y a veces regalos… como Mara ya no vive en Argentina, queríamos que pudiera celebrar con su mejor amiga. Mara y Rana recibieron un regalo extra con su desayuno esta mañana: una deliciosa y jugosa sandía! ¡Se veían muy contentas!

¡No podríamos estar más felices de que Mara finalmente tenga una amiga con la que celebrar hoy! ¡Feliz día del amigo a Mara y a todos nuestros seguidores argentinos! ”

Se estima que Mara tiene entre 50 y 54 años (la esperanza de vida en cautiverio para esta especie es de 75 años). Llegó al ex zoo porteño el 16 de octubre de 1995 tras un decomiso judicial por la quiebra del Circo Rodas, donde no era bien tratada. Ahora vive en un predio de 1.100 hectáreas.

(Mara y Rana)