Por Matilde Moyano

Cuando ya suman 45 los femicidios en lo que va de 2019 en nuestro país; cuando una nena de 11 años en Tucumán fue obligada a la maternidad tras haber sido abusada, pese a que le correspondía un aborto por ley; cuando la brecha salarial continúa siendo del 30%; el día de la mujer no puede ser otra cosa más que una nueva oportunidad para tomar contacto con las problemáticas de género, afectadas hoy por un recorte presupuestario.

Para esta fecha, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) alertó que la discriminación de género en el plano laboral no experimentó una mejora significativa en los últimos 20 años, y que a este ritmo llevaría más de 200 años cerrar la brecha. Recordemos también en este día que las tareas domésticas no son remuneradas, que las voces de las mujeres originarias siguen sin ser escuchadas, que continúa la persecución a las trabajadoras sexuales, que necesitamos la inclusión real de travestis y trans, que la despenalización del aborto aún es una deuda. En pocas palabras: que las mujeres seguimos sufriendo violencia de género.

“Argentina se suma a un movimiento coyuntural de más de 70 países que llevan adelante el Paro Internacional. Hoy nos encontramos con un Paro Feminista y Plurinacional de mujeres, lesbianas, bisexuales, travestis, trans y no binaries que ha colmado las calles ya desde hace algunos días con un acampe frente al Congreso”, expresa Valeria Tellechea, Licenciada en Comunicación, experta en Géneros y Sexualidades, y Coordinadora de Revista Furias, en diálogo con El Federal, y recuerda: “En 2016, luego de sucederse siete femicidios en una semana, comienza a gestarse el Primer Paro de Mujeres, que consistió en parar una hora todas las actividades.

Valeria destaca la primera marcha de Ni Una Menos (2015) como uno de los principales momentos que fueron bisagra en la lucha por los derechos de la mujer, ya que “ha puesto en agenda pública la gran cantidad de femicidios en Argentina. En aquel momento, no existían aún datos oficiales acerca de estos asesinatos por cuestión de género, sino que el relevamiento era realizado únicamente por organizaciones que trabajaban en contra de la violencia machista, según los casos que aparecían en los medios de comunicación. Este hecho puso en la superficie todas las luchas que llevaban hace años los movimientos de mujeres y feministas en nuestro país.”

Fue así como “luego de la presión del movimiento feminista, se aprueba la creación del Observatorio de Femicidios del Defensor del Pueblo de la Nación en el año 2016. Sin embargo, los números al día de hoy siguen siendo alarmantes: en lo que va de 2019, han ocurrido 45 femicidios y más de 15 travesticidios. Se suma a esta situación el recorte presupuestario y las políticas de ajuste que han sufrido diferentes organismos estatales, encargados de velar por los derechos de niños, niñas y adolescentes, de las mujeres y de la diversidad sexual.”

A la hora de comprender el movimiento feminista, Nadia Beherens, Licenciada en Comunicación y Editora de Revista Furias, reflexiona: “El feminismo de hoy no es el mismo de hace años, va en cambio constante. Los objetivos son los que van cambiando, así también quienes lo componen. Es decir: mientras haya algún tipo de cambio social, las cuestiones que tienen que ver con el género no son categorías fijas. El feminismo hoy es una forma de conocer el mundo que ya no tiene que ver solamente con la igualdad como horizonte. Pensemos en que la palabra femicidio no está instalada del todo en los medios, todavía no se la enuncia porque no se la entiende. Cuando hablamos de femicidio, ahí vemos de qué se trata toda esta historia: es un crimen de odio contra una persona por su condición de género femenino. Esta es la larga historia que nos antecede y el hilo que se extiende hasta el día de hoy, atravesando todos los cambios sociales y políticos, nuestro derecho a la vida y a la libertad.”

Actualmente, si bien podemos celebrar que tanto los medios masivos de comunicación como gran parte de la sociedad comenzaron a visibilizar las problemáticas de género, el tratamiento de estas temáticas continúa sin ser abordado por voces pertinentes: “Si bien hicieron eco de toda esta coyuntura política y social, el tratamiento sigue siendo inadecuado. Las periodistas feministas no forman parte de estos medios, salvo cuando son convocadas como expertas en la temática, cuando bien esta perspectiva debe atravesar todos los procesos de producción mediática“, expresa Valeria.

“La masividad con la que nos encontramos hoy, no es más que consumo. El sistema de poder absorbe ciertos elementos “digeribles” del feminismo e intenta estandarizarlo. Es por eso que en la actualidad proliferan los grupos de derecha y reaccionarios que se proclaman feministas. También las nuevas generaciones con más accesibilidad tecnológica que ingresan al feminismo, ensanchan el tráfico de información y consumo que hay alrededor del mismo. Pero afirmar que cualquiera puede ser feminista no es tan así. nadie entrega carnets ni se nos afilia, pero para ser feminista hay que hacer cierto tipo de recorrido por la historia. hay que poner nuestra experiencia, reflexión, cuerpo y trabajo con una finalidad social en común. El feminismo es una práctica, no es solamente una forma de conocimiento”, explica Nadia y continúa: Decir que el feminismo es “de las mujeres”, trajo consigo un esencialismo que es un problema que pensamos ya superado. Gracias al intento de ingreso de grupos reaccionarios en las asambleas feministas en la ciudad de buenos aires, se afianzaron aún más las alianzas entre las diferentes identidades que componen el frente que pone los rostros y las voces a nuestras demandas. Con más firmeza, este paro plurinacional e internacional del 8 de marzo, será representado por una trans, una afro, una originaria, una activista gordx, una trabajadora en lucha y una madre de Plaza de Mayo.

8 DE MARZO

El 8 de marzo es una fecha que conmemora un trágico episodio que se perpetuó como símbolo de la lucha de la mujer por una sociedad inclusiva y sin discriminación de género. El 8 de marzo de 1911, en Estados Unidos, mujeres trabajadoras de la fábrica de camisas Triangle Waist Co de Nueva York, realizaron una protesta en reclamo de mejores condiciones laborales. En marzo de ese mismo año, los responsables del lugar bloquearon todas las salidas y dejaron encerradas a 146 personas, de las cuales 123 eran mujeres, la mayoría inmigrantes de Europa del Este e Italia de entre 14 y 48 años, quienes murieron a causa de quemaduras, derrumbes e inhalación de humo.

A raíz de esta tragedia se introdujeron importantes cambios en materia legislativa, en las normas de seguridad y salud laborales e industriales, y se creó el sindicato internacional de mujeres trabajadoras textiles (International Ladies’ Garment Workers’ Union) que lucha por mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras textiles.