Por Damián Damore. Fotos: Juan Carlos Casas.

 

 La toponimia no ha dado una respuesta inapelable sobre el significado del nombre Uruguay. Hay muchas versiones. La que más pesa es el río de los pájaros. El terreno, es decir el río, lo comparten Uruguay y Argentina desde 1938, año en el que comenzaron los estudios y mediciones para la creación de la Central Hidroeléctrica Binacional de Salto Grande, la represa y central hidroeléctrica ubicada en el curso medio del cauce, unos 15 km al norte de las ciudades de Salto, en Uruguay y Concordia, en Entre Ríos. Tal vez de ahí, de todo eso mejor dicho, en Concepción se es un poco argentino y otro poco uruguayo. 

 

 EL URUGUAY BO. “¿Es la primera vez que viene al Uruguay?”, pregunta con tonada charrúa un hombre alto que atiende una casa de comidas. Despacha un sandwich de milanesa al tiempo que debate con su mujer cuándo entrar al auto a la cochera de la casa, conectada con una puerta al negocio. “Tamos”, cierra la negociación ella. Es el mediodía y en el centro de la ciudad se produce una diáspora. Hasta los autos se guardan para escaparse del sol demoledor y no saber nada del un verano que se anuncia con altas temperaturas. A la hora de la siesta se puede comprobar cuán altas con las veredas en el centro. Antes, desde las siete de la mañana, la plaza General Francisco Ramírez es un ir y venir sin descanso. Los fórmula de movimientos tan automáticos parece sacada del videojuego, demodé por estos días, SimCity, una saga que se enfocaba en la creación, gestión y evolución de ciudades. Saliendo de ese aleph, la esquina de La Antigua Posta del Torreón es una de las tantas viejas casonas que hay en el centro. Ahora reciclada, se convirtió en un hotel boutique, denominación que se le da a los albergues que están frente a ríos o montañas o conservan su casco histórico, como sucede en este caso. A cuatro cuadras de la plaza, la propiedad construíada en el siglo XIX fue un rescate de su actual propietario, Rául de la Cruz. “Es un edificio que se construyó en 1870. En ese entonces fue propiedad de un médico de apellido Fraga, luego la compró un tal Tofalo, que se la donó a su hija que se casó con un señor que se llamaba Salvattore y que lo convirtió en el café Salvattore. En 1922 fue fue el primer villar con luz eléctrica. Cuentan que por 1930, en las habitaciones que tenían arriba y que se alquilaban, pasó un par de noches Aristóteles Onassis, que había llegado en una embarcación al puerto. Lo mandaron porque en las ciudades con puertos se hacían negocios. Luego el hotel se quedó sin herederos y compró los derechos de herencia el señor Comba. Yo lo compré en el 99 y tardamos cinco años en restaurarlo”, explica con precisión la historia del hotel que por estos días amplió su capacidad.

 

 EN BUSCA DEL RIO CRECIDO. El río está a siete kilómetros del centro, pero todos saben de su alcance. En una provincia que se llama Entre Ríos, en algún momento se va a tratar al agua como un mounstro.  “Ve, ve ahí atrás -señala el taxista detrás de una arboleda tupida por donde el sol se cuela de a ratos saliendo de la playa Banco Pelay-. Hay atrás hay agua también”. El río llegó a subidas de ocho metros. Mueve a las playas de un punto a otro y el municipio trabaja con ingenieros todo el tiempo para recuperarlas para el verano. No se salvan ni los bubgalows que hay en la costa, que fueron construídos bien altos, para que el agua no le llegue. La construcción de la Defensa Sur, un terraplén de una longitud de 1.600 metros, protegió al sudeste de la ciudad de las temporales inundaciones. Dos brazos, uno propiamente estructural, que comprende el terraplén con muros de protección, y otro urbanístico para integrar la obra al paisaje de la ciudad, forman una pasarela que por las noches se transforma en un lindo lugar para caminatas. El reservorio quedó delimitado con un nuevo camino perimetral construido entre las calles Artigas y Suipacha. Así queda separada la zona urbanizable del sector que será utilizado como embalse el río vuelva a rebelarse. Claro, las razones no son naturales y mucho tiene que ver el progreso: la construcción de represas y reservorios de aguas, usualmente, se planifican para energía hidroeléctrica, riego, agua potable e industrial y control de inundaciones. Todas las represas generan, indefectiblemente, un lago artificial o embalse aguas arriba de su construcción e inundan en forma permanente amplias extensiones de tierras altas y las turbulentas y someras aguas de un río son remplazadas por un tranquilo y profundo lago que se expande.

 

 URQUIZA COSTRUCCION.  Las antiguas arquitecturas domésticas rinden un silencioso homenaje de una época y de la vida de sus habitantes. Justo José de Urquiza llamaba a Santa Cándida, su mansión ribereña, “la casa nueva”. Al general le gustaba erigir buenas residencias cerca de sus intereses. El estilo arquitectónico del palacio era italiano, dado el auge de este estilo en la época. El arquitecto Pedro Fosatti, el mismo que había construido el Palacio San José, la otra mansión que Urquiza levantó en la ciudad, concibió una villa toscana al estilo palladino con una compácta planta cuadrada en tres niveles para contemplar desde los superiores el paisaje ribereño y las actividades del saladero. Urquiza invirtió toda su fortuna en bienes productivos y eso hizo que, tras su trágica muerte en 1870, la sucesión se viera obligada a vender bienes para hacer frente a los impuestos y obligaciones comerciales contraidas por el general. El saladero, primer centro exportador de carnes, fue vendido a don Mariano Unzué, quien lo mantuvo con las mismas características arquitectónicas. Al fallecer, lo heredo su hija Adela, casada con Antonio Leloir, quienes enamorados del paisaje y las posibilidades que ofrecía la casona decidieron transformarlo en un verdadero casco de estancia.

 

 Del político más influyente de la historia entrerriana en el siglo XIX, varias veces gobernador, organizador constitucional del país y primer presidente, se dice que nació en el Talar del Arroyo Largo. Un monolito emplazado sobre el trazado de la ruta 14, en el departamento Uruguay, señala el sitio aproximado de su nacimiento. Pero otra hipótesis avala como el lugar exacto lo que actualmente se denomina colonia Las Achiras, cerca de San Cipriano, a 35 kilómetros.

 Su historia comenzó con su padre de Urquiza, José Narciso de Urquiza y Álzaga, que llegó a Entre Ríos para dedicarse a la actividad ganadera. En 1795 se instaló en los campos de Pedro Duval que regenteó hasta 1808 y más tarde los compró. El parque náutico crece día a día, excluyendo a Buenos Aires de la lista es uno de los tres más importantes del país luego de La Plata y Rosario. Walter Magri, gerente de Termas Concepción se mueve en otras aguas. Administra un complejo termal, un complejo de varias a quince kilómetros de la ciudad e integra la Asociación de Termas de Entre Ríos. “Tenemos una gran expectativa con las cosas que pasan en la ciudad, las termas son un gran atractivo, en el complejo tenemo bungalows y en breve vamos a estar construyendo algo inedito, un parque acuático”, aventura.  Para llegar a Isla del Puerto se está construyendo un puente para unirla con la ciudad vía terrestre, una obra que demandará casi cien millones de dólares. Un descanso en Cambacuá, la isla más grande del delta, nos hace sentir el rigor de los mosquitos antes de la fumigación. “El puente le va a cambiar el pulso a más de uno”, comenta en voz alta alguien que hace visera para alcanzar lo alto de la estructura. Hasta ahí solo se puede llegar por agua. Se sabe: acá la vida acuática no se detendrá.