A raíz de un infarto mientras se encontraba de vacaciones en México junto a su familia, murió Paco De Lucía, considerado uno de los grandes maestros de la guitarra flamenca española.

Nació en Algeciras bajo el nombre de Francisco Sánchez Gómez, fue compositor, arreglador e intérprete. Cargó de emoción a la guitarra clásica y académica, impregnó de un toque propio y cautivante al jazz y hasta derivó con sabiduría en las aguas del blues, de la bossa nova y de la salsa.

Esos gestos de ductilidad y talento en relación a una música a la que le borró las categorías entre lo popular y lo culto y le arrancó las fronteras estilísticas, ya bastarían para sentirlo una figura descomunal pero, sin dudas, es su aporte al flamenco el que más fácilmente sirve para dimensionarlo.

Esa estatura tuvo un momento de apogeo y quiebre junto al cantaor Camarón de la Isla en una fructífera década que se extendió entre 1969 a 1979, cuando dibujaron armonías y ritmos distintos para el flamenco y cautivaron a un público más allá del tradicional de los tablados, un audiencia  heterogénea y planetaria que llenaba teatros y compraba sus grabaciones.

El carácter revolucionario de esa inspiración en tiempo donde España caminaba la siempre traumática transición hacia la democracia tras la larga noche de la dictadura franquista, le costó una paliza propinada por un grupo de manifestantes de ultraderecha que sorprendió al músico en la Gran Vía madrileña.

Pocos días antes, al ser consultado en TV por cuál de las dos manos era más importante para tocar, dijo: “La izquierda es la que busca, la inteligente, y la derecha, la que ejecuta”.

Por entonces, además, compuso y grabó la rumba “Entre dos aguas”, la más popular de una cosecha que supera holgadamente los 200 títulos y es otra prueba más de un arte gigante, capaz de interpretar las infinitas variantes de una construcción colectiva con sello propio.

Pocos artistas en la historia de un folclore son capaces de sostener la esencia más significativa del género, reunir las distintas peculiaridades y entonaciones que aparecieron en creadores dispersos y con eso inventar un modo propio, que nunca pierde contacto con la raíz más genuina y al mismo tiempo establece nuevos estándares para el género, dándole una entidad universal que no lo separa pero sí lo eleva del ghetto.

Los restos mortales de De Lucía serán trasladados a Algeciras, que ha decretado tres días de luto oficial, lugar donde será despedido “de forma sencilla, como era Paco”, anunció su alcalde, José Ignacio Landaluce.

Fuente y fotos Agencia Télam.