Por Martín Caamaño/Fotos: Jazmín Arellano

A diferencia de la mayoría de los músicos de jazz, que suelen destacarse sobre todo por sus cualidades instintivas (la inspiración, el modo de improvisar, etc), la particularidad de Adrián Iaies es el alto componente conceptual que impregna su obra desde el primer disco. Desde el puntapie inicial se permitió releer tangos en clave jazzística o mirar atento a la factoría del rock. “Yo creo que eso es algo que a mí me ha dejado tantos años de recitales y discos de rock. Tuve un contacto muy fuerte con el rock. El rock tiene desde siempre una cabeza conceptual. Un disco de rock es un disco pensado conceptualmente: la tapa, el nombre, las letras. Yo crecí mucho con eso y me acuerdo cómo me pegaba. De todos modos cuando pensás en los discos imprescindibles de la historia del jazz son todos discos conceptuales, son todos discos que después de escucharlos perfectamente podés tener la sensación de que lo que escuchaste es un solo tema: Kind of blue, Giant Steps, el Köln concert Discos que son como una unidad”, dispara.

¿Y qué conexiones encontrás entre el jazz y la música popular argentina?

Creo que no hay ninguna música popular tan sofisticada, tan elegante, tan compleja y tan rica armónica y melódicamente como el tango y por eso me parece que es la que tiene más puntos de contacto con el jazz. Y en el folklore hay una conexión muy obvia sobre todo si te metés con el Cuchi Leguizamón.

Entonces para vos el jazz es un punto de vista.

Para mí siempre fue eso. No podés no tener una ideología si sos un músico de jazz y vivís afuera de los Estados Unidos. Porque si tocas jazz y no sos afroamericano necesariamente tenés que mostrar algo que sea tuyo, que te de alguna chance de supervivencia.

Versionaste a muchos compositores de géneros muy disimiles. ¿Qué tiene que tener un tema para que lo quieras versionar?

¡La melodía! La célula básica de la música popular es la melodía. O sea, tarareá “Gracias a la vida” y yo hago palmas y ya tenés una obra de arte. Lo mismo pasa con “Alfonsina” o “Cartas de amor que se queman” o con “María”. Si yo llevo las palmas a tiempo y vos sos más o menos afinado ya tenemos algo. La melodía conlleva en sí el ritmo y una armonía básica sobre la cual vos después vas a operar. Entonces a mí me tiene que gustar la melodía, me tiene que parecer que me da lugares a los cuales ir. De hecho cuando versiono un tema no hago el trabajo típico del arreglador profesional que se sienta a arreglar. Yo me siento a tocar y a jugar con el tema y dejo que pase algo. Y cuando empiezo a tocarlo, lo primero que hago es simplemente tocar la melodía. La tarareo fuera del piano. Voy todas los días a correr y, si estoy con un tema en la cabeza, lo tarareo y veo adónde me lleva. Es como un antispawm para asegurarte de que no vas a hacer nada sobre el tema que sea antinatural.

¿Y qué pasa cuándo componés? En este disco, que tiene muchos temas tuyos inéditos, noto que cuando versionás, ya sea el tango “Caminito” o el standar “In the wee small hours of the morning”, vas por un lado más experimental que en tus propias composiciones.

Tenés razón, es un buen comentario. Mirá, el desafío es que toques lo que toques siempre estés hablando de vos, siempre estés hablando de tu vida, de cuál es tu identidad como músico. Cuando tocas hablas de vo.s Es un doble juego. Si vos te metés con un clásico entonces necesariamente tenés que hacer un trabajo de relectura, de deconstrucción y construcción. Si vos vas a mostrar tu propia música, tenés que hablar con el tono más natural de voz que tengas, entonces ahí el proceso es absolutamente inverso. Eso es lo que me sale cuando escribo.

¿Dónde ubicás Small hours, late at nigth, tu disco publicado en octubre?

Es el resultado de hacer cuatro sábados en Vinilo. El mes anterior al Festival de Jazz tengo reservados los sábados en Vinilo: es el lugar que más me gusta de Buenos Aires para tocar. Como yo soy el director del festival no toco, entonces trato de tocar el mes anterior. Por eso preparé para el año pasado cuatro conciertos, cuatro repertorios distintos con cuatro formatos diferentes. Grabamos los cuatro, sacamos lo mejor de cada uno e hicimos el disco.

Siendo director del Festival de Buenos Aires, ¿cómo ves la escena de jazz en la Argentina?

Cada vez hay más músicos de jazz en Buenos Aires. Tipos muy jóvenes tocando muy en serio. Lo que ha cambiado es que, cuando yo empecé a tocar, los músicos de jazz éramos músicos que vivíamos de cualquier otra cosa y en los últimos quince años surgió una camada de pibes que son músicos de jazz desde que se levantan hasta que se acuestan. Lo que le falta a la escena es federalizarse. El 95 % de los músicos buenos están acá. El resto están en Santa Fe, en Rosario y alguno en Córdoba y pará de contar. Es raro encontrar músicos de ese nivel en el interior porque no hay con quién estudiar, porque no hay una escena, una actividad, boliches donde se toque. Es un bajón.

Adrián Iaies en Café Vinito

Nuevas funciones por entradas agotadas

Martes 4 de febrero: Iaies & Fumero.

Viernes 21 y sábado 22 de febrero: Iaies Trío.

Siempre a las 21en Café Vinilo, Gorriti 3780, CABA
Informes y reservas al 011-4866-6510. Correo: reservas@cafevinilo.com.ar

Entradas: 120 pesos