Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Salta, Chaco y Misiones. Siete provincias argentinas fumigadas con agrotóxicos, tanto, que desde hace muchos años ya, a los pueblos rurales se los bautizó como ‘pueblos fumigados‘.

El cineasta y senador argentino Fernando “Pino” Solanas exhibirá el próximo domingo en el 68vo Festival Internacional de Cine de Berlín su película “Viaje a los pueblos fumigados”, un ensayo cinematográfico que denuncia la grave problemática del uso indiscriminado de agrotóxicos (herbicidas, pesticidas, insecticidas) que afecta a la salud de los argentinos.

La película es un viaje por siete provincias argentinas con una fuerte actividad agrícola, recabando testimonios y aportando mi propia voz sobre las consecuencias que tiene el modelo agrícola en la alimentación y la salud de la gente. Es como un Frankenstein que nadie quiere mostrar“, sostuvo Solanas, que regresará a la Berlinale 14 años después de haber sido distinguido allí con el Oso de Oro Honorífico.

La contaminación con estas sustancias químicas que utiliza el agronegocio es un tema que ya fue abordado anteriormente por el periodista argentino Patricio Eleisegui, a través del libro ‘Envenenados‘ (quien se encuentra próximo a editar ‘Agrotóxico‘), así como también por el fotoperiodista Pablo Piovano, con su trabajo El Costo Humano de los Agrotóxicos‘.

Solanas, por su parte, advirtió que “en la Argentina se producen alimentos con veneno. Todo cultivo agrícola utiliza agrotóxicos venenosos y muy peligrosos, porque enferman con capacidad de matar a los consumidores. Son tan tóxicos que la mayor parte de estos agroquímicos producen malformaciones hereditarias“.

Este viaje de investigación sobre las secuelas sociales y ambientales que provoca el modelo agrícola transgénico “revela hasta qué punto la Argentina -que fue considerada uno de los graneros del mundo y generaba en suelos y pasturas naturales- produce granos, carnes y alimentos con agrotóxicos y sustancias químicas“, en contraposición con la eco-agricultura, que demuestra que es posible cultivar alimentos libres de pesticidas.

“La mayor rentabilidad del agro se está haciendo a costa de la deforestación, el monocultivo, la destrucción del suelo, inundaciones y éxodos rurales. La contaminación que produce el glifosato y las fumigaciones multiplica los casos de cáncer y malformaciones“, agregó Solanas, cuyo filme incluye historias y testimonios de sus propios protagonistas: pobladores, chacareros e investigadores.

Se trata del octavo filme de una saga en la que figuran otras películas como ‘Memorias del saqueo’ y ‘La dignidad de los nadies'”. “Es un cine de fusión de géneros. No es un filme donde el relator explica o expone el tema: son los protagonistas quienes descubren sus conflictos y problemas. El relato esta dividido en diez capítulos y su forma es la de un viaje hacia las regiones que producen soja, cereales, hortalizas y frutas. Los protagonistas son especialistas, vecinos, productores, técnicos, maestros y agricultores“, agregó Solanas, quien tras pasar por Berlín viajará a Italia para proyectar el filme en la Cineteca de Bologna.

El cineasta, que trabajó con una sucesión de travellings (en auto, avión, helicóptero o a pie) y mantuvo la unidad visual del filme con ópticas gran angulares, denunció que “algunas cosas de lo que comemos son directamente veneno. Esto no lo digo yo, sino ingenieros agrónomos, médicos, investigadores del Conicet, especialistas en la cadena alimentaria y víctimas de los agrotóxicos. La película reúne el testimonio de todas estas personas.”

“¿Quién financia todo esto? ¿Quién promociona todos estos herbicidas y agrotóxicos?”, se preguntó el cineasta y respondió: “Son las mismas corporaciones que los producen y la población está indefensa, porque la fumigación no permanece en el lugar como si tiraras plomadas al suelo. Las moléculas de la fumigación se desplazan y pueden andar kilómetros. Pero estos son estudios ninguneados y silenciados“.

Y aseguró: “Existe más del 62% de concentración de tóxicos en las verduras que comemos, según una investigación de Senasa. Se detectó Endosulfán, Atracina, DDT, y muchos otros pesticidas y fungicidas absolutamente prohibidos en el mundo. Una ensalada tiene de 10 a 20 pesticidas o fungicidas. Sin embargo, no hay control ninguno de esto. La población está desarmada y desinformada“, y agregó: “Sólo el año pasado, se usaron más de 300 millones de litros de glifosato en la Argentina”.