Por Sonia Renison. Turismo El Federal. Fotos: Infomedia y Mintur.

El agua ofrece un vaivén que adormece. Los laberintos que rodean a las islas del Delta reúnen una paz difícil de encontrar en otro sitios. Objeto de deseo de los extranjeros (les resulta increíble que a semejante oasis esté a sólo media hora del hervidero de la Capital), entre montes de casuarinas fue la familia Giussani se instaló hace dos siglos y se dedicó a la producción de frutas. Desde el muelle se ve la escalera de mármol que conduce a un palecete italiano del año 1898. La vieja casona se parece a un casco de estancia. La segunda familia que adquirió este lugar se dedicó a la explotación de madera y, finalmente, la familia Di Mecola hoy es la que recibe a visitantes de todas partes del mundo.

Para navegar el delta hay varias opciones: catamaranes de paseo (sin paradas, y muchas veces con refrigerios o comidas incluidas), lanchas taxi (para grupos reducidos) o lanchas colectivas (más económicas que los anteriores). Hay tres compañías de lanchas colectivas que hacen distintos recorridos en naves para unas 70 personas: Interisleña, Jilguero y Delta. Las embarcaciones salen de la estación fluvial de Tigre, ubicada en Mitre 305. Los horarios cambian según el día. Hay que tener muy en cuenta que las lanchas respetan a rajatabla los horarios de salida.

“Detrás de estas tierras, hay una laguna y después un muelle y un frigorífico, hoy todo en ruinas, pero que funcionó hasta mitad del siglo pasado y dicen que perteneció a la familia Bemberg”, cuenta Rosana.

Sobre el muelle ofrecen manjares criollos hechos en horno de barro, como empanadas de carne cortada a cuchillo o pizza. También pollos y asados. Si buscan adrenalina hay actividades para sacudir hormonas. Para eso, nada mejor que la tirolesa. Una polea suspendida por cables permite oler la geografía sin googlear ni una vez: en esa ida y vuelta se sienten de cerca los bañados y los pajonales, típicos de la zona del Delta.

Por el río Luján asoma Un lugar en el arroyo, una casona de principio del siglo pasado. Es la tercera generación de isleños: una historia de cien años. Martha recuerda que fue en 1898 cuando su familia paterna llegó a este sitio desde Francia. Su madre no era isleña pero también se afincó en la zona desde niña y era hija de padre alemán y madre descendiente de italianos. A la madre de Martha le gustaba el agua y siendo adolescente, entrenaba en el río como nadadora. En 1923, a los 19 años superó el récord mundial de nado braceando de Zárate hasta Tigre. Fue la primera mujer argentina en realizar esa prueba.

Dónde ir

Bonanza: Río Carapachay km 13; 1ra. Sección de islas del Delta. (011) 4728-1674 / 1544096967. Paquete tres días, dos noches: $ 2015 (incluye actividades, comidas y traslados). 

Transporte. Las lanchas colectivo de la empresa Interisleña, Jilguero, Lineas Delt parten desde la estación fluvial de Tigre. Consultas: 47949-0900 / turismo@tigre.gov.ar / 4512-4497.

El establecimiento apicultor de Marta Mattone se alquila por día, semana o mes. 4728-0782. marmattone@gmail.com

La Riviera, un restaurante clásico de Tres Bocas, en el Muelle Público. Lucio Medina cocina recetas gourmet y minutas. 4728-0177. www.la-riviera.com.ar

Un Lugar en el Arroyo. Se puede alquilar para eventos, pasar un día o tomar el té. Informes: caraguata@uolsinectis.com.ar

www.deltanatural.com.ar

www.deltaventura.comr

www.vivitigre.gov.ar