La riqueza de la selva crece en dimensión cuando el dato revelador explica que son muy pocos lugares en el mundo en los que las condiciones del clima permiten el desarrollo de una región exclusiva como ésta, y para quien recorre la Argentina esta región es todo lo contrario a la estepa patagónica. La travesía rutera simula sumergirse en la espesura  que, sin embargo, el camino logra surgir abrazado por el verde que desborda a cada lado. Todo es exuberante. El verde que en cifras se materializa en 3.148 especies de plantas que dan flores y frutos (se llaman vasculares) y 760 especies de árboles a razón de que esa enormidad de variedades pueden convivir en 10 kilómetros cuadrados.
De pronto se abre un poco el horizonte, se despeja el paisaje, se achata un poco, y se vislumbra una franja marrón/naranja que se impone y separa al colchón verde selvático del cielo. Es el río Iguazú que corre hinchado y tranquilo junto a la costa; hacemos un alto, porque en la entrada nomás de Comandante Andresito está el pequeño embarcadero natural donde cada año se larga la excursión náutica hacia febrero y marzo, todos en kayaks. “A esta parte se la llamaba La Blanquita, por una casa que se veía desde el río y servía de referencia para quienes lo navegaban y se trasladaban así. Otros hablan de drogas”, acota el guía de lujo, Hugo Cámara, que conoce cada rincón de toda la región y que entre leyendas e historias le imprime ritmo a la tarde mientras miramos el atardecer lentísimo que deja sentir al sol que se va a apagando y metiéndose dentro del río. Ahí nomás el alambrado marca la diferencia, un césped prolijo cubre la superficie costera. “Es la mayor zona productiva de carne de todo Misiones”, añade Hugo. La producción ganadera abastece a los veinte mil habitantes de esta ciudad, con ganado criollo y cebú y los más sofisticados Hereford. Para lo cual cuentan con un frigorífico en la zona. La historia de Andresito es simultánea a El Chaltén en Santa Cruz, localidades creadas en los 80 por una cuestión de límites y soberanía territorial. “Hacia 1982, los únicos que hablaban castellano eran los docentes y los gendarmes”, explicó el intendente de Andresito, Bruno Beck, cuando se encontró con El Federal en la primera Feria de Semillas de la selva que se hizo en su localidad con cientos de agricultores. Y de esto se trata el origen del pueblo porque “con la mensura de las tierras fiscales surgió el Plan Familias para colonizar la zona”, contó el jefe comunal, quien también llegó aquí con su familia en aquellos años y para ser favorecidos con tierras debían reunir ciertos requisitos como tener estudios, ser una familia y equipamiento, como por ejemplo maquinarias para trabajar la tierra, además de haber sido agricultor.
“Si reunías el puntaje y los requisitos adquirías 150 hectáreas, el sentido era que los hijos cuando crecieran tuvieran tierras para seguir trabajando”, explicó Beck.
La entrada a Andresito son siete kilómetros de río, campos y selva. Para nuestro guía especializado, quien dirige el área de desarrollo de gestión en Andresito, falta mucho por hacer y ya están en marcha. Es que un mes atrás organizaron el Primer Taller de Avistaje de Aves “y con los ornitólogos y naturalistas estamos lanzando la primera guía de aves de la región actualizada, son 390 especies, un listado nuevo”, cuenta en relación a muchas especies que se han registrado y que antes no se veían y otras que hace mucho que no se ven. Pero el fenómeno de esta región es que las diferentes especies se ven en cada salida y, por ejemplo, hace una semana, en una expedición de  bird watchers (avistadores de aves) observaron 190 especies en dos o tres días. Un éxito asegurado para los amantes de este metié que cobra fuerza a nivel mundial y que en la Argentina, del millar de especies del planeta, casi un diez por ciento habitan nuestro suelo. Y hay que estar aquí para que las cinco especies de colibrí sorprendan al visitante o los tucanes con su pico de colores, y al sentir un golpeteo en medio de la espesura, advertir la presencia de un pájaro carpintero en plena faena. Pero esta es otra historia en la saga de El Federal, que llega al primer descanso en la selva. Comandante Andresito.