“Le estoy ayudando a mi vecino a levantar la casa porque parece que se viene el agua nomás”, le dice Juan, resignado, a un periodista que le pone el micrófono para que el hombre le explique qué hace trepado al techo de una casilla preacaria de Barranqueras, cerca de Resistencia, en Chaco, donde se encenderieron las alarmas tras las lluvias en Brasil, que como el año pasado a esta misma altura, vulven a cargar al Paraná con un caudal histórico. 

Es que la costa chaqueña estaba en alerta por la crecida de las aguas que llegaron a los 6,12 metros en el puerto de Barranqueras, por lo que el Comité Provincial de Emergencia dispuso medidas para la evacuación en distintas localidades costeras. Pese a que el pico del río alcanzaba hoy 50 centímetros por debajo del nivel de evacuación, las autoridades aseguraron que ya está en marcha el plan de contingencia.

Se estima que 3 mil personas deberán dejar sus viviendas ubicadas en las zonas ribereñas del Paraná hasta lugares a salvo de la creciente, que llegaría entre el domingo y el lunes próximos con una marca de entre 7,50 y 8 metros en Barranqueras.

Según el Centro de Informaciones Meteorológicas de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral, la marca en Santa Fe es de 4,18 metros, cundo el nivel de alerta es de 5,30 y el de evacuación 5,70. En declaraciones a Télam, el ingeniero Luis Lenzi, de la delegación local del Instituto Nacional del Agua (INA), afirmó que “la presunción es que la fecha de llegada del pico de crecida estará entre el 25 y 28 de junio”. “Nada es del todo previsible, pero hay que tener en cuenta que el pico de crecida aún no sobrepasó la ciudad de Corrientes”, comentó.

En la provincia de Buenos Aires, el director de Defensa Civil, Luciano Timerman, explicó que la situación de alerta rige desde la ciudad de San Nicolás hasta San Fernando. Precisó que el flamante Comité de Crisis monitorea en forma permanente la situación para asistir a los eventuales damnificados y evitar pérdidas. “Nos preparamos para lo peor pero esperemos que como el año pasado el agua se disipe y no llegue a la provincia”, se esperanzó.

En Entre Ríos, el impacto de la crecida del río Paraná sería mucho menor a lo anunciado inicialmente, según una estimación difundida por el Instituto Nacional del Agua (INA). A principios de esta semana el organismo pronosticó que la altura del río en el puerto de la ciudad de Paraná llegaría el 26 de este mes a los 5,90 metros, pero un nuevo informe da cuenta que el pico sería de 5,10 metros, 10 centímetros por encima del nivel de evacuación.

El gobierno entrerriano y los intendentes de la costa del Paraná comenzaron a diagramar acciones preventivas para enfrentar el fenómeno. El ministro de Gobierno, Adán Bahl, informó que en la provincia mesopotámica ya está en vigencia “el protocolo predeterminado para este tipo de situaciones”, y que se efectuó un primer relevamiento de las personas que pueden resultar afectadas por la creciente y de los lugares adonde se alojará a los evacuados.