Un trabajo que data de 2012 hace una revisión histórica del avance habitacional desordenado de la ciudad, que impacta en sucesivas inundaciones por lluvia. El estudio, realizado con el apoyo del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL), es un material de importancia a propósito de la vigencia del fenómeno “El Niño”, ya que alerta a la población ante la especulación inmobiliaria, que no repara en la venta de lotes pese a la deformación del suelo.

En 2014 se había conocido el caso de familias que tenían que ser reubicadas del barrio Parque Cadena Sur, tras la compra de terrenos a una inmobiliaria local. En septiembre de 2015 el Municipio se encargó de difundir la problemática e intimar a una reconocida firma a la que se la acusó, incluso, de promover la ocupación ilegal del barrio Pirayuí, para que el Estado corriera con los gastos de infraestructura en la zona.

“El trabajo apunta a explicar cómo la población fue ocupando espacios desde el año 1814 y qué repercusiones tiene hoy”, dijo a época Ignacio Contreras, profesor de geografía y becario del CONICET.

“En Corrientes tenemos dos contrastes bien definidos: en el casco céntrico hay cuatro arroyos que permiten la canalización del agua pero en los barrios periféricos el agua se estanca, algo que sucede en zonas como las Mil Viviendas, Laguna Seca y La Olla”,

Detalló el investigador, quien analizó que, si bien los arroyos son un buen canal de escurrimiento natural, el problema es que en éstos “se acumula basura que baja por estos canales” y provocan obstrucción de entubamientos.

“Vemos que la demanda por ocupación de nuevos espacios te llevan a cometer errores porque estos terrenos que son muchos más baratos se venden más rápido”, dijo el investigador al tiempo que expuso: “Pero ¿qué pasa?, en Corrientes se da que tenemos dos años de humedad y dos años secos con distintas variables, cuando hay sequía, las inmobiliarias ofrecen terrenos limpios que no tienen ni un árbol y viene una persona que no sabe, o que incluso toda la vida vivió en la ciudad, compra y después cuando llega el período húmedo se encuentra con que está en una zona baja y no sólo se inunda sino que queda aislada porque los caminos son arcillosos”, aportó.

“El tema es que la urgencia te lleva a adquirir lotes en estos espacios que son más baratos. Por otro lado, hay gente que construye sin autorización municipal. Otro agravante es que crecen espontáneamente los asentamientos, no hay un control efectivo y se transforma en toda una problemática”, dijo.

En ese contexto el estudio fue difundido a través de la revista Folia Histórica del Nordeste, editada en Chaco. Contreras dice que el material permite tomar decisiones desde el punto de vista de la agrimensura, ingeniería, arquitectura, para una planificación ordenada.

El investigador fue optimista al afirmar que la ciudad “crece hacia el Este”, en inmediaciones a Laguna Brava. “Lo interesante es que esta zona es de lomada arenosa y está cercana a la Ruta Nº5, parte de Ruta Nº12, pero existen 925 lagunas dentro de esa lomada”, advirtió. Por eso sugirió que, a la hora de comprar un terreno, es necesario hablar con los pobladores originarios. Otro dato para tener de referencia es advertir que si no existen árboles en el lote, esa zona puede ser de lagunas y con más agua en las napas.