El lobby de Monsanto volvió a activarse en la dirigencia política el 30 de Diciembre pasado, cuando el fiscal de Instrucción Víctor ?Hugo Chiapero elevó una orden de desalojo para garantizar la libre circulación por el predio que ocupa Monsanto en Malvinas Argentinas. Los asambleístas rechazaron la orden y redoblaron la apuesta: el próximo viernes convocaron a una marcha de prowwwa, que se va a iniciar en el Centro de la ciudad y va a finalizar en el Arco de Córdoba.

A través de un comunicado, los asambleístas admitieron diferencias internas, pero negaron que hayan apartado del reclamo a la dirigente Sofía Gatica: “Queremos desmentir las versiones que están circulando y que dicen que echamos a Sofía Gatica.

El bloqueo es un espacio diverso y, como tal, existen diferencias, pero en esas diferencias se construye la resistencia. No queremos a Monsanto y vamos a resistir unidos”, expresaron los manifestantes que mantienen el bloqueo de la planta.

Juan Pablo Martínez, del Partido Obrero comentó: “El sábado hubo una asamblea en la que se definieron los pasos a seguir y Sofía Gatica participó. Es cierto que existe algún tipo de fricción entre las Madres de Ituzaingó, pero no se han generado conflictos entre los asambleístas”, dijo el dirigente.

Por su parte, la empresa Monsanto emitió un comunicado, rechazando las actividades de las organizaciones sociales. “Rechazamos las manifestaciones de violencia que se vienen generando a diario por un grupo de activistas que impiden que se pueda continuar normalmente con la construcción de la planta, a pesar de contar con las aprobaciones y fallos judiciales que avalan nuestro derecho a construir. Lamentamos que no nos permitan ejercer nuestro derecho de continuar con la construcción de la planta y que haya grupos que recurran a la violencia como único camino para expresar sus diferencias”, expresó la empresa.

Monsanto repitió que está abierta al diálogo. “Continuamos abiertos al diálogo e invitamos nuevamente a los asambleístas que se oponen al proyecto a generar un espacio de diálogo pacífico en el cual todos podamos expresar los diferentes puntos de vista y podamos construir un camino para el bien de nuestro país”.

Por su parte, la intendenta de Malvinas Argentinas, Silvina González, instó a los asambleístas a que desbloqueen el ingreso a la planta. “La empresa podría presentar un nuevo informe de impacto ambiental y desde el Ejecutivo convocaríamos a una consulta popular para que los ciudadanos participen y se expresen en relación a la instalación de la planta”, manifestó la intendenta, quien no oculta su respaldo a que la empresa se instale en la localidad. Es aquí en donde empresas como Monsanto tienen ventaja.

Cuando fue consultada por los puestos de trabajo que implicaría la instalación de Monsanto, González explicó: “Serían 400 empleos. En épocas de cosecha 200 camiones podrían ingresar diariamente a la planta. Eso implica un importante movimiento comercial para la localidad, porque los camioneros tendrían que instalarse momentáneamente”, manifestó la mandataria, quien asumió el 10 de diciembre pasado.

En relación con las obras en el predio de Monsanto, la intendenta González adelantó: “Desde que el Tribunal Superior ordenó la paralización de las obras no hemos tenido contacto con la empresa. Creo que la nueva Ley de Ambiente sancionada por la Legislatura de la Provincia aclaró el panorama y seguramente habrá una salida al conflicto. Siempre contando con la opinión de los habitantes de Malvinas Argentinas”. 

Aunque se asegure que la planta no contaminará, estudios hechos por especialistas de las más prestigiosas universidades de nuestro país, han determinado que de sí lo hará ya que para tratar las semillas se usarán agroquímicos que el viento se encargará de esparcir hacia la vecina población de Malvinas Argentinas.