Usos y andar. Se la utiliza como mejoradora de manadas. De hecho, por el 99 por ciento de las razas caballares corre sangre árabe. “Montar un Arabe es como abrir y cerrar la compuerta de una represa”, escribió Martín Llambí en la nota publicada en la tapa del número 290 de El Federal, en ocasión de haber montado al padrillo RO Atila, del haras Los Estribos. Su mejor cualidad es la resistencia. Su uso en endurance se debe, en gran parte, a esta cualidad: el Arabe es bradicárdico, o sea que, naturalmente, tiene las pulsaciones cardíacas bajas, lo cual le permite sortear los controles médicos por debajo de las pulsaciones permitidas en el reglamento de ese deporte.
Es un caballo deportivo, de trabajo, de carrera, generador y mejorador de razas. Su monta es recomendable para jinetes avezados. Tiene mucho coraje y una sobrada resistencia: es capaz de correr 160 kilómetros a un promedio de 25 kilómetros por hora.

Conformación y carácter. La belleza está en su cabeza, generalmente cóncava, en sus ojos grandes y expresivos, en su cuello arqueado, su lomo corto, su cola erguida y la plasticidad de sus movimientos que lo definen como el caballo más elegante. Es equilibrado en sus formas y tiene un gran temperamento, además de una excelsa elegancia. Se destaca por su inteligencia y su sensibilidad. Es brioso pero dócil, con un excelente andar, y tiene una gran llegada al ser humano.

Más información:
Asociación Argentina de Criadores de Caballos Arabes