La Campaña Antártica de Verano 2014-2015, que culminó el viernes 17 de abril con un acto encabezado por el ministro de Defensa, Agustín Rossi, logró iniciar las obras para que funcione una nueva base permanente en el continente blanco, en el marco de la decisión de Argentina de asumirse como un país bicontinental.
Se trata de la Base Petrel, ubicada al pie del glaciar Rosamaría, en el cabo Welchness de la isla Dundee, cubierta casi enteramente por una cúpula de hielo que en su centro alcanza los 350 metros de altura.
“Hemos logrado avanzar en la decisión de convertir a Petrel, que es transitoria, en una base permanente”, sostuvo Rossi al destacar, durante un acto en el Edificio Libertad -sede de la Armada-, la recuperación de sus pistas y hangares como parte de las misiones que llevó a cabo la campaña de verano. El ministro subrayó que la cuestión antártica ha sido jerarquizada por este gobierno” y añadió que “no es un dato menor que el Congreso de la Nación haya aprobado el mapa bicontinental como el mapa oficial de la República Argentina”.
 
“La campaña de verano tuvo entre sus objetivos iniciar la conversión de la Base Petrel y para eso son necesarias una serie adecuaciones en su infraestructura, que se llevaron adelante durante los meses de verano”, señaló el ministro. Las obras en Petrel prevén la construcción de un muelle y la recuperación de pistas y hangares para convertirla en una base logística de transferencia de pasajeros y cargas, en el marco del proyecto de corredor entre el Polo Logístico Antártico Ushuaia y la nueva base antártica.
 
 
Petrel, que como base aeronaval se abrió a mediados de la década del 60, está ubicada “en un lugar privilegiado desde el punto de vista aeronáutico y es un excelente punto de apoyo para proyectarse hacia el este de la Antártida. Además, el área donde se encuentra tiene muy poca actividad y muy pocos países tienen bases en esa parte del continente blanco. 
 
La temperatura media de la zona donde se encuentra la Base Petrel, según el sitio web Marambio, es de -7,1 grados centígrados, mientras que la marcas más extremas registraron de máxima 10,3 grados el 14 de marzo de 1967, y de mínima, -32 grados el 15 de mayo de 1969.
Argentina cuenta con seis bases cientí­ficas en la Antártida que permanecen abiertas durante todo el año, mientras que otras siete se abren solamente durante el verano; otras de las instalaciones son campamentos y refugios usados de forma intermitente.
 
Para Ricardo Cundom, comandante de operaciones conjuntas de la campaña -en la que participaron 1.500 hombres y mujeres en tareas de logística, mantenimiento, y fuerzas armadas-, “ocupar de manera efectiva la Antártida es un enorme acto de soberanía”. La campaña duró 110 días, registró 500 horas de vuelo, concretó 34 cruces desde el continente, relevó seis bases permanentes y puso en funcionamiento las siete transitorias, resumió Cundom, y agregó que además “la Base Matienzo fue reabierta después de cinco años de inactividad”.