El operativo incluirá a un total de 17 científicos argentinos y chilenos que recorrerán el canal de Beagle y el pasaje de Drake, en el extremo sur del continente americano, a bordo del buque científico nacional Víctor Angelescu, para analizar el impacto del cambio climático en el ecosistema de una zona considerada de “gran interés” por comunicar a los océanos Atlántico y Pacífico.

La iniciativa surgió de la Comisión Bilateral de Cooperación en Investigación Científica Marina Austral que se llevará a cabo entre el 6 y el 13 de noviembre próximos.

Esta campaña reunirá al Centro Austral de Investigaciones Científicas (Cadic, dependiente del Conicet, con sede en Ushuaia) y al Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep) por el lado de Argentina, mientras que por el otro participarán la Universidad Austral de Chile (Uach), mediante su Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (Ideal), a la Universidad de Concepción y a la de Magallanes.

Esta campaña tiene una importancia científica central, dado que permitirá estudiar fenómenos claves en las aguas más australes del continente, pero además tiene un gran peso político, teniendo en cuenta las disputas por soberanía que se dieron en la historia de la relación entre ambos países“, valoró Gustavo Ferreyra, director del Cadic.

Por su parte, Humberto González, director del centro Ideal, remarcó que Chile y Argentina “tienen espacios sub-antárticos asociados y sin embargo hasta la fecha no hay estudios oceanográficos que aborden temáticas conjuntas“.

Para ambos países, el canal de Beagle “es una región muy importante desde el punto de vista de cambio climático y de recursos”, explicó. El barco científico que trasladará a esta misión binacional recorrerá el canal que sirve de límite geográfico entre Argentina y Chile en la zona de la provincia de Tierra del Fuego, para tomar muestras de agua a diferentes profundidades.

El objetivo es estudiar dos fenómenos en particular, el de la acidificación y la hipoxia, para controlar el nivel de acidez y de oxígeno y otros elementos en las aguas como resultado del impacto del aumento de temperaturas por el cambio climático, detallaron los organizadores de la expedición.

El calentamiento global se asocia con un aumento de dióxido de carbono en el aire, pero ese gas también ingresa al agua y la acidifica produciendo una serie de cambios negativos para muchas especies que habitan el ecosistema marino”, detalló Ferreyra.

Por otro lado, la hipoxia es “otro fenómeno costero que se origina con la presencia de partículas de materia orgánica que ingresan al cuerpo de agua y se depositan en el fondo. Esto favorece la presencia de bacterias que consumen el oxígeno disponible, lo cual impacta en el resto de los organismos que viven en las profundidades“, agregó el director de Cadic.

La primera etapa del trabajo consistirá en la obtención de datos, aunque ya está proyectada una segunda fase en que los científicos argentinos y chilenos realizarán estudios experimentales para medir el efecto de la acidificación y la hipoxia en el desarrollo de especies de interés comercial, como las centollas y los erizos.

A la par de la labor científica, la campaña binacional en el Beagle reúne a funcionarios de las Cancillerías de los dos países.

Según los organizadores, el recorrido compartido del Víctor Angelescu por los 280 kilómetros de extensión del canal, constituye un “hito histórico”, a 41 años de que la misma zona era navegada por flotas militares que estuvieron a punto de enfrentarse por la soberanía de las islas Picton, Lenox y Nueva, finalmente concedida a Chile al cabo de una negociación en la que medió el Vaticano.