Contar con un biomarcador adecuado para evaluar estrés crónico es muy importante, en vista del aumento de los niveles en la población y su asociación con enfermedades como infarto agudo de miocardio, obesidad y cáncer“, explicó la directora del avance, Bibiana Fabre, la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA y jefa asistencial del Laboratorio de Endocrinología del Hospital de Clínicas “José de San Martín”.

A diferencia de este nuevo método que ya fue patentado por la UBA, la medición de cortisol en sangre a través de la saliva y la orina “expresan valores de estrés del individuo en el momento en que fueron tomadas“. “En cambio, el análisis de la hormona en cabello expresa el estrés al que estuvo expuesta una persona durante los tres meses anteriores“, destacó la especialista, quien aclaró que como cada mes el pelo crece un centímetro, “tres centímetros de muestra alcanzan para guardar registros de ese período“.

Los investigadores validaron la eficacia de su técnica en muestras de cabello de 232 individuos sanos, a quienes se les realizó una encuesta de “sucesos de vida” o “escala de eventos vitales” y así se dividió a la población en “libre de estrés” y “con estrés”.

El método de la UBA consiste en “extraer cortisol del cabello con metanol, realizar una evaporación y finalmente medirlo en el sistema automatizado“.

El laboratorio de Fabre tiene resultados de la medición de cortisol en cabello de pacientes con infarto agudo de miocardio, síndrome de Cushing y ovario poliquístico, en los que ese biomarcador “muestra gran relevancia”.