Investigadores del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA, CONICET-UNMdP) de Mar del Plata desarrollaron un material cerámico combinado con bacterias que producen electricidad, conocidas como bacterias electrogénicas, que pueden utilizarse para el tratamiento sustentable de aguas residuales.

La incorporación de estos microorganismos hace que el material híbrido sea efectivo para acelerar la degradación de la materia orgánica contaminante, una función que el cerámico por sí solo no puede cumplir. Esto define al conjunto como un material funcional, “las dos partes se potencian para obtener algo que por sí solas no pueden lograr. Se agrega así una nueva capacidad y se convierten en un material de avanzada”, explicó el investigador Juan Pablo Busalmen.

El electrodo bio-híbrido desarrollado en el INTEMA puede utilizarse para la implementación de tecnologías bio-electroquímicas de limpieza de aguas residuales y, lo cual permitiría que éstas alcancen una eficiencia tal que su aplicación se vuelve sustentable.

“El desafío actual es poder convertir esta escala de laboratorio en algo de mayor tamaño”, aseguró el responsable del proyecto, Hernán Romeo.  

Un punto importante a remarcar para alcanzar este avance de alto impacto fue la interacción especifica de tres áreas de investigación dentro del INTEMA, el Laboratorio de Polímeros Nanoestructurados, la División Cerámicos y el Laboratorio de Bioelectroquímica.

Financiado por la Fundación Argentina de Nanotecnología (FAN) para el desarrollo de estos materiales bio-híbridos, este proyecto que creó el primer material cerámico de estas cualidades puede tener consecuencias de alto impacto en la sociedad si se logra la proyección final, ya que permitiría tratar aguas residuales con la mayor eficiencia conocida hasta el momento y de forma sustentable, ayudando al cuidado del medio ambiente más que cualquier otro material desarrollado hasta el momento.