Especialistas en medio ambiente indicaron que las áreas protegidas de la Ciudad de Buenos Aires se encuentran gestionadas como un espacio verde más, en vez de tener en cuenta su importancia fundamental en la conservación de la fauna y flora nativas y del patrimonio ambiental local.

Se trata de las 353 hectáreas de Costanera Sur, 18 de Costanera Norte y 36 del Parque Natural Lugano.

Se le ha puesto un avance de cemento en la reserva para poner aparatos para hacer ejercicio, se permite una alta carga de bicicletas, mucho alambrado, todo manejo que no va en línea con lo que implica gestionar un área protegida“, explicó Ana Di Pangracio, directora adjunta de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), a La Nación.

Ningún gobierno entendió, hasta ahora, que son espacios de uso diferencial que requieren un plan específico de manejo“, indicó por su parte Carlos Fernández Balboa, coordinador de Educación Ambiental de Fundación Vida Silvestre.

En la Reserva Ecológica Costanera Sur se pueden apreciar más de 575 especies de plantas y 385 variedades de animales, que llevaron a que fuera declarada un sitio Ramsar, es decir, un humedal con importancia internacional. Este año la Legislatura porteña aprobó la urbanización de la villa Rodrigo Bueno, que restará entre seis y ocho hectáreas a esta reserva.

La Costanera Norte cuenta con más de 200 especies de flora y de fauna. Se creó en 2012 bajo una ley que especificó que su implementación comenzaría 90 días posterior a la ley, tras la firma de un acuerdo entre el gobierno porteño y la Universidad de Buenos Aires (UBA). Pero la “implementación”, que definiría un plan de manejo, lleva cinco años de retraso y, según Di Pangracio, es preocupante el avance de las especies de árboles exóticas por sobre las nativas.

Los especialistas coinciden en que el Parque Natural Lago Lugano, con 36 hectáreas, es el área protegida mejor gestionada, ya que es más nueva y fue creada con otra visión.