Un estudio de diseño londinense llamado EcoLogicStudio creó Urban Algae Canopy, una pieza de bioarquitectura que combina micro-algas y protocolos de cultivo digital en tiempo real. Esta estructura está preparada para controlar el flujo de energía, agua y dióxido de carbono basándose en patrones climáticos, los movimientos de los visitantes y otras variables ambientales.

El proyecto es el primero de su clase en todo el mundo, y una vez que esté completamente terminado podrá tener la capacidad de producir una cantidad de oxígeno equivalente a la que generan cuatro hectáreas de bosques, fragmentándose en 150 kilos de biomasa por día.

Claudia Pasquero y Marco Poletto son los autores de este proyecto que sostiene que llegó el momento de superar la segregación entre la tecnología y la naturaleza típica de la era mecánica, para abrazar una comprensión sistémica de la arquitectura. “En este prototipo los límites entre el material, las dimensiones espaciales y tecnológicas, se articularon cuidadosamente para lograr la eficiencia, resistencia y belleza”, aseguran.

Tras seis años de investigación, se llegó a implementar un sistema de revestimiento plástico en capas que lo vuelve resistente al calor, además de usar una tecnología especial de soldadura que altera la morfología de la cubierta y controla el comportamiento dinámico del agua que fluye por la estructura para los organismos vivos.

Esta intersección entre la tecnología y la biología hace que las algas realicen la fotosíntesis y crezcan en los momentos en los que el sol brilla más fuerte, al tiempo que reduce la transparencia de la cubierta, ofreciendo más sombra. En un punto, la apariencia e iluminación es el producto de las interrelaciones entre el clima, las microalgas, los visitantes y los sistemas de control digital.