El bambú es “un cultivo versátil del que se pueden obtener recursos tan diversos como biomasa, fibras textiles, indumentaria, bicicletas, muebles y productos de cosmética“, explicó Lino Barañao en el “Simposio de Bioeconomía del Bambú” celebrado en la Secretaría de Ciencia y Tecnología.

Se trata de una planta que tiene más de 1.600 especies de las cuales más de 340 son originarias de la región americana.Si bien sabíamos que era un cultivo con muchas ventajas sobre otros, no teníamos todo el conocimiento popular necesario. Ahora existen un montón de pequeños productores y empresas de varios rubros que lo utilizan como materia prima“, destacó Barañao.

Por su parte Emilia Caro, presidenta de la fundación Sustentarte, una de las organizadoras del encuentro, señaló que el bambú “es una oportunidad para el desarrollo sostenibley explicó que “hacemos hincapié en las comunidades vulnerables, que son para nosotros los pequeños productores. El bambú se puede plantar en tierras marginales y tolera las consecuencias del cambio climático, como inundaciones y sequías“.

A su turno, Andrés Murchinson, titular de Agroindustria, explicó que la bioeconomía es “la obtención de bienes y servicios a partir de procesos biológicos y sustentables”. “Gran parte de la economía Argentina es bioeconomía. La secretaría a la que pertenezco creó un sello llamado Bioproducto Argentino, una distinción para promover esos productos, que deben pasar una evaluación de la comisión de biomateriales que constata si son renovables, sustentables, biodegradables e innovadores”, detalló el funcionario.

Además de las famosas “Bambubikes” desarrolladas desde hace muchos años, otros ejemplos de emprendimientos argentinos que aprovecharon estas cualidades del bambú son por ejemplo Get Wild!, prendas elaboradas con fibra de bambú que cuentan con certificación de responsabilidad en el uso de los recursos naturales; y Meraki, cepillos de diente creados a partir de caña de bambú, que tras ser desechados tardan solo 180 días en biodegradarse.