Si hay un esfuerzo que tiene que hacer una multinacional como Monsanto, considerando la oposición que tiene en diversas organizaciones ecologistas, es demostrar interés por la salud del planeta. Folclóricamente, la acusan de lo contrario, de hacer negocios a expensas del medio ambiente. ¿En qué consiste el compromiso real de la empresa en hacer una agricultura sustentable, en serio?
– Está bueno que lo plantees de esa manera, porque en realidad, lo que la empresa está haciendo es, primero, mostrar quiénes somos. Porque muchas veces se confunde el pasado, los dichos, las opiniones, con la realidad de lo que somos. Y la realidad es que Monsanto es una empresa focalizada en un ciento por ciento en agricultura. Con lo cual la razón nuestra de ser es ofrecer productos y servicios a los productores agropecuarios para incrementar y mejorar su rentabilidad. La forma en que plasmamos esto con el compromiso de la sustentabilidad, lo hicimos a través de un compromiso asumido por el presidente de la compañía a nivel global, Hugh Grant, en 2008.
– ¿El de Notting Hill? ¡Cómo no le van a creer su compromiso ambiental, sobre todo las mujeres…!
– Jajaja, no, no es el actor, sino un homónimo escocés. Pero asume la responsabilidad igual. Nuestro compromiso es, al 2030, y partiendo del año 2000 con los datos, es lograr duplicar la producción en tres cultivos estratégicos para nosotros, que son el algodón, el maíz y la soja. Pero, y esto es el secreto, lograr ese objetivo utilizando un tercio menos del agua que se utiliza, un tercio menos de los agroquímicos que se utilizan, y un tercio menos de los fertilizantes que se utilizan. Entonces, la cuestión pasa a ser cómo cosechar el doble con un tercio menos de recursos. Acá es donde viene la parte de la tecnología, tanto en lo que es el mejoramiento genético con nuevas tecnologías, más biotecnología. Por eso el compromiso tiene tres pilares: producir más, conservar más y mejorar la vida de la gente. Es un círculo virtuoso que demostramos año a año, cómo vamos cumpliendo con ese compromiso. ¿Cómo hacemos? A través de las prácticas habituales en el campo, mostrando los beneficios para el productor, en el caso de la Argentina, con maíz, y el futuro será con soja. Lotes con algodón en el norte del país… Pero el tema es que más allá del compromiso con la producción, apuntamos a mostrar una empresa sustentable.
– ¿Sustentable en qué sentido?
– Una empresa sustentable va más allá del aspecto netamente económico. Que es importante, pero hay un aspecto social y medio ambiental. Va más allá del producto tuyo. Tiene que ver con cómo producís, dónde producís, cómo cuidás a tu gente. Y esto es lo que mostramos en el segundo reporte de sustentabilidad ambiental, que dimos a conocer hace pocas semanas. Mostramos cómo son las mejoras de la emisión de CO2, del tratamiento de efluentes, de cómo la gente está en Monsanto… un dato que pasó un poco desapercibido,  pero Monsanto fue considerada la tercer mejor empresa para trabajar de la República Argentina, entre todas las empresas de este tamaño (N. de la R.: fue superada sólo por Philips y Coca-Cola). Y salimos número once a nivel de Latinoamérica. Como para poner un panorama de que no solamente hay que hacer bien las cosas, sino que la gente también se sienta comprometida y parte del proyecto. Porque si vos decís que hacés bien las cosas pero dejás un tendal de gente en el camino, no sirve. Y en eso creo que hemos mejorado y estamos en la mejora continua.
– Si tomamos los dos informes ambientales que publicó Monsanto, ¿qué mejoras se produjeron a nivel ambiental desde el principio?
– Una de nuestras principales atenciones está puesta en nuestra planta de agroquímicos, en Zárate. Te diría que es donde más rápido se ponen en práctica las mejoras en los procesos, indicadores que mejoran la cuestión ambiental, porque tienen que ver con el tratamiento de efluentes, las emisiones de hidróxido de carbono, la seguridad, que es para nosotros uno de los principios básicos para cuidar a nuestra gente tanto en las oficinas como en las plantas o en el campo… Hemos mejorado sustancialmente, y lo venimos haciendo desde hace diez años, las prácticas con nuestros trabajadores rurales, hoy hay una ley para el trabajador rural, pero nosotros pusimos en práctica la mayoría de los parámetros que exige la ley desde hace mucho tiempo, con lo cual, de alguna manera, la ley viene a reafirmar el trabajo que llevamos desde hace muchos años.
– El año pasado hubo escándalos por condiciones de trabajo infrahumano en algunos campos manejados por compañías semilleras.
– Y eso nos permitió liderar una discusión dentro de la industria semillera, que permitió mostrar las mejores prácticas para el acondicionamiento de los lugares de trabajo en forma humana y eficiente para la gente. Ahora, muchos otros van acondicionando sus campos tomando en cuenta los parámetros que nosotros empleamos hace mucho tiempo.
– Debe haber muchas materias pendientes en sus reportes…
– Por supuesto. Lo que también reflejamos en el reporte son aquellos aspectos en los que todavía tenemos que mejorar o no hemos logrado mejorar, como es la utilización de agua para producción en la planta de agroquímicos.  Son objetivos a alcanzar. Los reportes de sustentabilidad son una forma de hacer las cosas que se van plasmando a través de una red de indicadores dentro de un reporte, y lo que tienen de particular es que tienen formas de medición que son comparables empresa con empresa. Eso se llama GRI, que es el Global Reporting Iniciative. Es como si fuera comprar un aviso, digamos. Vos podés comprar peras con manzanas, porque tenés formas indicadores que te van mostrando los componentes de esas peras y esas manzanas. Bueno, esto es lo mismo. Vos podés preguntarte cómo está esta empresa respecto de tal o cual cuestión, en función de estos indicadores con van viendo año a año. Esto es lo que pasa en la planta. Lo que pasa a nivel de campo, lo que estamos haciendo es focalizándonos en tres aspectos, que tienen que ver con la genética, con la biotecnología y con las prácticas agronómicas. Estamos poniendo mucho énfasis no solamente buscar materiales o híbridos de maíz que rindan más, sino también cómo ese productor tiene que utilizar ese híbrido de maíz en un lote determinado de su campo. Entonces, la recomendación que damos ya no es ‘este es el mejor híbrido para este campo de maíz’. Este híbrido, utilizado en determinado campo que tiene ciertas características, que conocemos gracias al estudio de suelos que se hace, utilizado con una determinada densidad y un determinado nivel de fertilización, me va a permitir llegar al máximo potencial. Entonces, vos la recomendación del híbrido la hacés específica para un punto del lote.
– ¿Por qué está tan cara la semilla de maíz?
– En realidad, las semillas de maíz en la Argentina, comparando los precios con otros lugares del mundo, son de las más baratas hoy. Por supuesto que los valores son altos, pero hay que pensar que son productos que tienen la última tecnología que hay en el mundo. O sea, el maíz que está utilizando el productor argentino es el que tiene los máximos potenciales de rendimiento y lo último en biotecnología. Los mejores maíces que hay en el mundo, adaptados a la situación agroecológica que hay en la República Argentina. Comparando precios con países como Paraguay, Uruguay, Brasil, y hacia el Norte, están 40-50 por ciento menos.
– ¿Qué evaluación hace del mercado agrícola argentino que viene?
– Me parece importante tener la visión de largo plazo, y de cómo está la Argentina posicionada para Monsanto. Del crecimiento de Monsanto para los próximos años, el 60 por ciento va a ir de la mano del área internacional. Gran parte de ese crecimiento va a venir de dos países: Brasil y Argentina. Entonces, la agricultura tiene en la Argentina un rol protagónico. La Argentina tiene una participación fundamental y un rol que no puede desconocer en el largo plazo, más allá de las decisiones coyunturales que se tomen.