La ausencia de médicos rurales es un hecho que atrasa aún más a las comunidades del interior, los jóvenes profesionales una vez que se reciben eligen la comodidad económica y dejan de lado la tarea humanitaria que significaría brindar algunos años de su vida a prestar servicio a localidades en donde la presencia de un médico es fundamental. El mal estado de los caminos, la poca señal telefónica y la inoperancia estatal hacen que la realidad sanitaria en los pequeños pueblos sea preocupante. Hallar un médico en lo hondo del mapa nacional es muy difícil, y desde el Estado no hay ningún incentivo para que jóvenes profesionales se radiquen en los pequeños pueblos.

Diego Romero es Intendente de Subteniente Perín, un pueblo de 2000 habitantes del interior formoseño. La realidad de su comunidad es un espejo de lo que sucede en todo el país: no hay profesionales de la salud que quieran ir al pueblo. Ha hecho todas las llamadas que había que hacer, golpeado todas las puertas que debía y no ha conseguido nada más que algunas promesas que se pierden en el viento. 

En el pueblo sólo hay un médico que debe atender a los 2000 habitantes, y ya no puede más. De él depende la salud de todos y pide ayuda, necesita un compañero que lo asista y de esta manera poder asegurar la salud para Perín.

Todos los días es un desafio, el único médico no puede abandonar en ningún momento su lugar de trabajo, y ya en su hogar debe permanecer en guardia todos los días del año. “Tenemos un solo médico para el pueblo y las 9 colonias, necesitamos sí o sí un médico, que nos envíen un médico porque acá no se puede estar así, yo le envié notas al ministro de Desarrollo Humano el Dr. José Luis Décima, urgentemente necesitamos un médico para complementar al único profesional que tenemos, lo llamé por teléfono pero no me responde”, explica Romero.

“Yo no quiero cargar contra nadie pero acá si llega a pasar algo más grave, lo responsabilizo directamente al señor ministro de Desarrollo Humano porque él sabe de mis pedidos, se lo vengo haciendo hace tiempo y ahora lo hago público, yo como encargado de un municipio me tengo que preocupar por mi gente y velar por sus intereses; entonces insisto, exijo que me manden un médico para Perín”, reclama el Intendente. 

La sensación de desamparo y las necesidades son enormes, a la falta de respuesta en el área de salud se le suma la ausencia de herramientas y recursos. Gildo Isfrán, eterno gobernador de Formosa, tiene una enorme deuda con los pueblos del interior de su provincia. El desesperado Intendente de Subteniente Perín, expresa: “Aún no he podido pagar el aguinaldo ni tampoco el aumento que otorgó el gobernador a nivel provincial; no nos alcanza con lo que nos dan por coparticipación. No tenemos nada, los tractores están parados, están descompuestos, no tenemos recursos para comprar cubiertas; no tenemos motoniveladoras y hay una sola motoguadaña; y comienzan a crecer los pastizales”.

Un médico rural es una persona que ocupa un rol de enorme importancia en los pequeños pueblos, para serlo hacen falta verdadero amor por la medicina y un corazón muy grande que esté dispuesto a dar sin esperar nada a cambio. 

Para todos aquellos médicos que sientan la vocación, deseen ayudar y cambiar de vida, pueden llamar al 03716 – 15618134.