Se trata de un proyecto que funciona desde hace seis años para conservar al Macá Tobiano, especie endémica de Santa Cruz en peligro crítico de extinción.

El visón americano fue introducido entre las décadas del ’40 y ’50 para peletería. Cuando cerraron los criaderos, esta especie se expandió desde el norte de Neuquén hasta Tierra del Fuego y se transformó en una amenaza para distintas especies nativas.

“Hace 6 años que logramos evitar el acceso del visón americano a las lagunas con macaes, así que este plan es una adaptación a la necesidad del pato de los torrentes y otras especies presentes en la cuenca del Río de las Vueltas que están recibiendo el impacto de esta especie introducida”, dijo a Télam Laura Fasola, investigadora del Conicet e integrante de fundación Aves Argentinas que inició este plan para el Macá Tobiano.

Voluntarios de la fundación y de El Chaltén “en este momento están armando entre 200 y 250 trampas balsas que hacia fines de marzo serán dispuestas a terreno, con la idea de que el plan se mantenga año completo”.

En la parte norte del Parque Nacional Los Glaciares, donde conectan los lagos del Desierto y Viedma, el Río de las Vueltas alberga una de las poblaciones más saludable de pato de los torrentes que tenemos en la Patagonia. Dicha población tiene entre diez y 20 parejas reproductoras, las cuales son monitoreadas desde hace unos diez años.

Con respecto a los animales capturados (muertos) de la especie exótica, por un sistema homologado a nivel internacional, informó que “se obtiene mucha información, muestras para análisis genético que sirven para ajustar el plan y también parasitológicos, por ser considerados puentes de transmisión de enfermedades del medio doméstico al medio silvestre”.

En el Parque Nacional Perito Moreno en tanto, hacia el noroeste de Gobernador Gregores, unas cinco trampas fueron instaladas en la Laguna del Mie, para protección de distintas aves, indicó Ernesto Juan, Director Regional Patagonia Austral de Parques Nacionales. “Es la única laguna en ese Parque que tiene drenaje hacia el Atlántico entonces también, poniendo trampas ahí evitamos que los visones sigan bajando desde Chile, hacia la meseta central de la provincia de Santa Cruz”, explicó.

Ignacio Roesler, investigador del Conicet y coordinador del Programa Patagonia de la fundación Aves Argentinas, destacó que “la idea de esto es lograr que funcione para que pueda ser replicado en otras partes del país, sobre todo en Patagonia Norte”.