El proyecto establece la prohibición de la comercialización y fabricación “de artificios pirotécnicos cuyos efectos audibles o sonoros sean superiores a 84 decibles”.

Se estima que en Argentina hay 700 mil personas dentro de la Condición del Espectro Autista (CEA). La estadística mundial dice que 1 de cada 58 niños es diagnosticado con CEA, y ante ruidos como los de la pirotecnia las personas con hipersensibilidad auditiva se tapan muy fuerte los oídos, tienen crisis de llanto e incluso llegan a autolesionarse.

“El ruido elevado daña y lo que para algunos pocos es diversión, para muchas familias argentinas significa pasarla mal“, expresó el diputado impulsor de la norma, quien pidió “que este no sea un proyecto de un legislador, sino un proyecto de todos, consensuado“.

El proyecto busca que sea regulado “en el ámbito de la República Argentina la comercialización, tenencia, manipulación, uso particular, fabricación, deposito, transporte, distribución y la venta al público mayorista o minorista, y venta ambulante en la vía pública, de artificios pirotécnicos cuyos efectos audibles o sonoros sean superiores a 84 decibeles, cualquiera fuera su naturaleza y característica, como así también los denominados globos aerostáticos de pirotecnia”.

Entre los presentes estuvieron Alexia Rattazzi (PANAACEA), Horacio Joffre Galibert (APADEA), Celeste Marisi (TGD padres TEA), Matías Cadaveira (Psicólogo), Marisa Miranda (Terapista), Valentín Muro (Escritor y filósofo), Rubén Sosa (Pediatra), y el diputado Marco Lavagna.