Organizaciones defensoras de los derechos de los animales realizaron este domingo un abrazo al zoologico porteño en reclamo de su reconversión en un centro de rescate y por la reinserción de la fauna autóctona y exótica a sus ámbitos naturales.

Con la consigna “No más Zoo, por un jardín ecológico” y “por la liberación de los animales“, los organizadores del encuentro reclamaron “la aprobación urgente” de una iniciativa presentada en la Legislatura porteña.

“El año pasado presentamos un proyecto de ley a través del legislador Adrián Camps, del Partido Socialista Auténtico, y actualmente se está tratando en la comisión de Ambiente, dijo Matías Trufero de la agrupación “Sin zoo“, coautora del texto, y ahora quieren que “este año se trate la votación en el recinto legislativo.

En la movida en torno al zoo en 2014 “fuimos mas de 1.500 personas. Hoy dimos la vuelta completa con el abrazo, por lo que vemos que la cantidad de gente se duplicó”, afirmó Trufero.

Andrei Chtcherbine, guardaparques y creador del proyecto de ley, explicó que quieren que el zoo “sea transformado en un jardín ecológico, para dar fin a la pésima situación en la que viven hoy los animales”.

“Hicimos una visita guiada al zoológico, con los legisladores, y pudimos ver las condiciones paupérrimas en que se encuentra, por falta de insumos, porque se caen los techos, hasta una jirafa recién nacida que falleció por no poder tratarla”, dijo Trufero.

Los organizadores informaron, además, que la concesión del zoo vence en 2017 y “hay mucho por hacer antes de esa fecha, por eso ahora venimos a reclamarles a todos que aprueben el proyecto de ley Jardín Ecológico”, señalaron al convocar al abrazo cuya respuesta, indicaron luego, “superó las expectativas”.

MANIFIESTO DE SIN ZOO:

“Nuestros ancestros nos enseñaron que el que Zoológico era un paseo, que era el único lugar donde podíamos conocer a los animales que de otra forma, tal vez, nunca veríamos.

Nuestros ancestros murieron, ellos no sabían todo lo que sabemos nosotros de los animales; además, los tiempos cambiaron, la ciencia cambió, la tecnología evolucionó y las comunicaciones nos revolucionaron. Hoy podemos ver a los animales, en tiempo real, en su hábitat; teniendo los comportamientos propios de cada especie.

Nuestros ancestros tardaban meses en enterarse lo que ocurría en otras latitudes, ellos difícilmente hablaran de igualdad y de libertad con el contenido que nosotros le damos hoy a esos derechos, y claro, los más privilegiados recién en 1948 comenzaron a oír hablar de Derechos Humanos, por ejemplo.

Nuestros ancestros, nunca supieron que un zoológico solo encontramos las ruinas de lo que alguna vez fueron esos animales. Evidentemente, el estándar moral de aquéllos tiempos era muy diferente al de nuestros días, hemos evolucionado, nos adaptamos a los nuevos derechos, a las comodidades de la vida moderna, a las nuevas tecnologías y a la revolución de las comunicaciones, pero seguimos sosteniendo un Zoológico que responde a principios, morales, éticos y científicos que, en otros órdenes de la vida, hemos abandonado por su evidente atraso; abandonamos la esclavitud, el racismo, la desigualdad de la mujer, reconocimos los derechos de los niños, etc…

Seguir defendiendo la existencia de los zoológicos es una clara inconsistencia moral”.