Por Matilde Moyano

Con el uso de dispositivos tipo túneles o arcos de aspersión que aplican desinfectantes sobre las personas que los atraviesan se pretende reducir la potencial contaminación infecciosa viral que esté presente sobre la ropa de la persona.

En el ingreso de algunos edificios municipales y otros espacios públicos del país se instaló esta tecnología. Recientemente, por ejemplo, el municipio de Esteban Echeverría en la provincia de Buenos Aires instaló un arco sanitizante en la estación de trenes de Monte Grande, para que los vecinos que regresan de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) puedan optar por desinfectarse al regresar al distrito.

En algunos lugares de Mendoza, Tucumán y Salta también celebran la utilización de estas cabinas. Podemos mencionar por otro lado un prototipo de túnel inflable desarrollado en Campana que genera neblina con desinfectantes al detectar movimiento en su interior.

Asimismo, si bien algunos productos utilizados por este tipo de mecanismos están inscriptos ante la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), no se cuenta con evidencia científica que demuestre su eficacia y seguridad en la aplicación sobre personas con el fin de descontaminar y prevenir el COVID-19.

Este organismo advirtió que no recomienda utilizar este tipo de dispositivos de rociado de sustancias químicas sobre el cuerpo humano, es decir, que no autoriza las cabinas sanitizantes o túneles de desinfección, ya que tampoco han mostrado efectividad en la desinfección o la reducción de los contagios, además de aportar una falsa sensación de seguridad en las personas, conduciendo a que se descuiden las medidas básicas de prevención establecidas, como el lavado frecuente y consciente de manos, y el distanciamiento social preventivo y solidario.

Es importante saber que los desinfectantes de superficies requieren tiempos de contacto variables para ser efectivos. Al ser aplicados sobre personas puede causar potenciales efectos irritantes para la piel y mucosas, reacciones cutáneas, lesiones oculares y afectación del tracto respiratorio.

Por su parte, un informe de la Red Argentina Pública de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, indica que “la ausencia de estudios y evidencia suficiente que permitan documentar la eficacia y seguridad de la aspersión directa de desinfectantes sobre las personas, es suficiente y contundente para dejar de exponer de forma innecesaria a la población a una diversidad de productos químicos cuyo fabricante no ha probado y desarrollado para ser aplicados sobre las personas” y recomienda no utilizar cabinas, túneles, arcos y demás sistemas de aspersión o nebulización de desinfectantes como estrategia de desinfección de personas, en el contexto de la emergencia por COVID -19.