El hecho sin precedentes tuvo lugar el pasado 14 de agosto con la presencia de lluvias en la Cumbre de Groenlandia, un lugar que nunca tiene las condiciones atmosféricas para generar precipitaciones y con temperaturas bajo cero constantes.

Según los registros del Centro de Datos Nacional sobre Nieve y Hielo de EE.UU. (NSIDC, por sus siglas en inglés), ese día hubo lluvia “durante varias horas” y fue algo que nunca había ocurrido desde que hay registros.

Además, “la temperatura del aire se mantuvo por encima del punto de congelación durante aproximadamente nueve horas”, lo cual crea condiciones de derretimiento de la nieve que solo se han visto anteriormente en 1995, 2012 y 2019.

“No es una señal saludable para una capa de hielo”, destacó Indrani Das, glaciólogo del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia, y agregó que “el agua sobre el hielo es mala. Hace que la capa de hielo sea más propensa a derretirse en la superficie”.

Si bien en la superficie congelada de Groenlandia suele llover, nunca antes se había visto el fenómeno como el 14 de agosto. En la estación de investigación de la cumbre se observaron gotas en las ventanas, lo cual causó asombro a los científicos.


Desde que se mide el fenómeno, los datos solo muestran otro evento de derretimiento en la década de 1880, por lo que el tener cuatro en las últimas tres décadas podría ser signo de cómo está cambiando el clima a nivel global.

Steve Turton, investigador de geografía ambiental de la Universidad Central de Queensland en Australia, detalló en un artículo del sitio The Conversation, que mientras que en el resto del planeta la temperatura se elevó en 1°C en promedio, en la región ártica llega casi a los 2°C hasta ahora.

Por su parte, Twila Moon, una científica del NSIDC, advirtió que junto con el aumento de las inundaciones, los incendios y otros eventos extremos, es una de las muchas “campanas de alarma” para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.