Con el invierno más frío de los últimos cincuenta años diez familias que viven en un barrio marginal de Las Heras (Mendoza) necesitan ayuda. Viven en casa hechas de cartón y chapas al lado de las vias del tren. Como la zona es reconocida como “roja” no entran ambulancias ni existe ningún servicio que los asista. Olvidados del sistema, piden ayuda. Hace un tiempo atrás un bebé de nueve meses murió de frio en una de las casillas. 

Las Vias” es un asentamiento en El Algarrobal, una localidad en el Departamento Las Heras en Mendoza. El precario caserío tiene el triste destino de aquellos lugares que permancen en terrenos en donde los políticos no caminan en tiempos electorales, dejandolos olvidados. A pocos minutos del centro de Las heras, un grupo de familias se debate entre la vida y la muerte. En una de las provincias más ricas de nuestro país, estos ciudadanos se tienen sólo a ellos y a la caridad de algunos que entienden que deben tener las mismas oportunidades que cualquiera. Esperan nuestra ayuda.

Acá no entran ambulancias, no viene nadie. Como dicen que es zona roja, no les importa nada y hace como 4 ó 5 años decidieron que acá no vive nadie”, resume “Marita” Paiva de veintitres años. Vive en un precaria casilla que tiene la fortuna de tener algunos ladrillos unidos con barro, por techo tiene una placa de madera y nylon.

Queremos ampliar la casa, pero como el ladrillo está caro vamos a usar cartón prensado. El tema es que llueve y se nos cae todo lo que tanto nos costó levantar”, comenta con la resignación de quien sabe que cada avance puede desaparecer con la próxima lluvia. El frío aquí hace crujir los dientes. La vida de estas diez familias se basa en los espacios de silencio que quedan entre que pasa un tren carguero y aparece el siguiente. Las vias constituyen un peligro para los niños, que juegan a escasos metros de ellas

Son 60 personas que tienen que arreglarselas como puedan. “Antes sabíamos que pasaba 3 veces en el día y sabíamos la hora. Ahora pasan a cualquier hora. Tenemos que estar atentos a que los chicos no estén sobre las vías, y también atentos al zanjón”, el tren roza el chaperío de las casas.

Afortunadamente siempre alrededor de estos olvidados del sistema siempre hay una persona que trata de organizar la vida de aquellos que por la urgencia de permanecer vivos deben claudicar ante el menor impulso de lucha. Claudia Astudillo es una maestra que hace 12 años trabaja en un Jardín de Infantes cercano al asentamiento. Ha sido la maestra de casi todos los niños y jóvenes que hoy deambulan por “Las Vias”

“Lo que sea que hagamos, tenemos que hacerlo de forma permanente. No sirve venir un día, traer un paquete de arroz y no volver. Hay gente que está dispuesta a donar material de construcción para que puedan tener sus casas, pero el problema es que no hay terrenos. Con la lluvia, se embarra el terreno y la gente ni siquiera puede salir. Lo mismo ocurre con el frío y el Zonda”. resume Claudia, quien ha tocado las puertas de comerciantes y empresarios para comprometerlos a ayudar a estas familias. Necesita que el gobierno se ponga a trabajar en el loteo y escrituración de las tierras. 

Una de las vecinas del asentamiento, expresa la cruda realidad con la tienen que convivir en esta y todas las épocas. “Llevo más de 20 años acá y muy pocas veces se han preocupado por cómo vivimos, la gente y los gobiernos. De hecho, muchos ni siquiera tienen documentos. La vez que vinieron a censarnos, por poco no terminaron pintándome los dedos por usurpadora”, casi todos viven del cirujeo. Es un milagro encontrar alguna chatarra que luego venden por algunos pesos. La comida, y todo, escasea.

“Muchos chicos tienen problemas en los pulmones y se enferman seguido por los hornos ladrilleros. Nos cuesta mucho hasta conseguir un turno médico”, comenta Carmen, esta vecina que está resignada al abandono. Los hornos ladrilleros son un foco de contaminación. 

Las necesidades son todas pero entre tanto abandono Carmen enumera: “Lo que más necesitamos son zapatillas, frazadas y material para las casas”. Claudia, la maestra que se ha propuesto dar una mano a toda esta gente se ha puesto en campaña para recolectar ropa, calzado, materiales y mercadería para estas argentinos que no tienen más que la esperanza de pasar este invierno y sueñan con una frazada que los cobije del frío cuyano. 

“La cama del más chico no entra en la casa. Y para que no muera congelado, lo llevamos a nuestra cama”, comenta Marita. Ella es un espejo de la desigualdad social en la que se debate aún nuestro país. Los habitantes de “Las Vías” no entran ni siquiera en las estadísticas que los políticos usan para fundamentar sus desiciones, siempre alejadas de lo humano.

Para ayudar a estas familias sólo tenes que ver a tu alrededor y donar aquello que consideres, todo sirve. Llamá al 0261-15-5410444