El campo chequeño se resiente y sufre por las fumigaciones indiscriminadas de agrotóxicos que algunos productores realizan sin tener conciencia sobre las enormes y peligrosas consecuencias que tienen sobre la vida. Dos pequeños productores de la localidad de Pampa Vargas denunciaron que se han muerto vacas envenenadaa por consumir pasto con pesticidas.

Se me murieron varios terneros y hay vacas que no pueden parir; me preocupa ya que las madres podrían morir si es que no largan el feto“, comenta con preocupación Fabián Molina, quien junto a otro productor, Nahuel Smal, denunciaron públicamente que los agrotóxicos están matando animales y contaminando pastos y cosechas. El representante provicial de Fitosanidad,  Inspector Guido Copetti, los visitó junto a personal policial y de la fiscalia actuante para tomar muestras de agua de pocos, animales muertos, y de vegetales que allí se cultivan en forma orgánica. Se especula que todos estos elementos están contaminados con el agrotóxico conocido como 2-4D.

El potencial venenoso del 2-4D es altísimo. Se trata de un herbicida sistémico hormonal, creado durante la Segunda Guerra Mundial por británicos de la Estación Experimental de Rothamsted, con el fin de incrementar los rindes en los campos durante la guerra. Es uno de los pesticidas más usados en el mundo, se vende a muy bajo costo. La exposición a este químico, está comprobado, produce linfoma no Hodgkin, que es un tipo de cáncer que se origina en los linfocitos, que son un tipo de glóbulos blancos que tenemos en oa sangre. En Pampa Vargas aseguran que muchos niños han comenzado a nacer con malformaciones, y que muchas vacas paren tarneros muertos.

Los campesinos chaqueños saben que estas fumigaciones son una bomba de tiempo ambiental, y exigieron que el Defensor del Pueblo, Roberto Meno intervenga en el caso, también exijen ante la justicia que los productores que fumigan con este veneno les remuneren los “gastos y ganancias que íbamos a obtener durante esta campaña. Ya que vivimos de eso y es el único ingreso económico. Consumimos lo que producimos y el restante lo comercializamos para poder seguir produciendo“.

Las fumigaciones “nos dejó destrozados económica y moralmente; a nosotros y a muchos vecinos más que fueron afectados por los venenos agroquímicos que aplican sin control correspondiente, y sin respetar las condiciones climáticas”. Lo más preocupante del caso es que, como los productores que que fumigan tienen grandes campos y por lo tanto dinero y poder en estas comunidades pequeñas, según Molina, los pequeños productores que hacen ganadería y agro ecología y que sufren las consecuencias de las fumigaciones, por temor a represalias tienen miedo a denunciar a estos grandes estancieros que están matando la vida en el interior chaqueño.

Los dos productores que se animaron a denunciar piden “que el fiscal a cargo de la causa actúe y repare nuestra desgracia ya que es de público conocimiento lo que esta pasando; y a la Cámara de Diputados una ley urgente, con la que se castigue los vecinos de grueso calibre que sin pensar en los lindantes pulverizan sin control haciendo una bomba que mata y mata. Los que fumigan pueden ser dueños de sus predios, pero no son dueños del viento“.