En un área de 1.000 hectáreas de extensión, 10.600 heliostatos (espejos) y 392.000 paneles solares rodean una torre de 250 metros de altura en cuya cúspide se reflejan los rayos del sol.

Ubicado en una zona con uno de los mayores niveles de radiación solar del mundo, a unos 200 kilómetros al este de la costera ciudad de Antofagasta, y a 100 kilómetros de la norteña ciudad de Calama, el proyecto consta de dos componentes: un sistema fotovoltaico de 100 MW -en funcionamiento desde 2017- y un innovador sistema solar térmico con 110 MW de potencia instalada, pionero en la región e inaugurado ahora.

“Nos va a permitir ahorrar más de 600,000 toneladas de emisiones de CO2 al año. Eso es equivalente a lo que emiten 300,000 automóviles en un año”, afirmó el presidente de Chile, Sebastián Piñera, durante la inauguración del proyecto, cuya construcción comenzó en 2014 y tiene la capacidad de generar energía durante las 24 horas del día.

Licitado por las españolas Abengoa y Acciona, esta planta en medio del desierto de Atacama se encuentra a unos 3,000 metros sobre el nivel del mar.

Piñera aseguró que este es un nuevo paso en el compromiso de Chile de renovar su matriz energética para el 2050 y conseguir para entonces la carbono neutralidad asumida en el Acuerdo de París sobre el clima, lo que supone ser un país con cero emisiones netas de dióxido de carbono (CO2).

Para cumplir el compromiso, agregó el mandatario, Chile centra sus esfuerzos en descarbonizar la matriz energética reemplazando el carbón por energías limpias, electrificar el transporte público y mejorar la eficiencia energética, junto con proteger e incrementar los bosques.