La presencia de la estación especial China en nuestro territorio causó polémica desde que comenzó con el rumor de su instalación en el año 2012. Hoy, se reconoció que a partir del año que viene ya comenzará a operar. Nadie sabe muy bien qué es lo que se hará aunque desde China dejaron trascender que servirá para monitorear una expedición que aquel país enviará a Luna.
 
En Quintuco (Neuquén), donde está emplazada, casi no llueve. El cielo se abre como una pantalla azul sin nubes, como un lugar ideal para la contemplar las estrellas, en el silencio de la estepa neuquina. China invirtió 300 millones de dólares, pero tiene su propia cementera y utilizan materiales chinos. Hoy trabajan allí 300 hombres, la mayoría asiáticos. Mucho más que esto no se sabe.
 
El lugar para la estación lo eligió la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC), que es una suerte de olla en medio de la árida estepa. Acá, la nada misma se interrumpe de a ratos, con los ecos del ruido de las máquinas y los obreros. La Estación Espacial China nació de dos acuerdos: el primero el que firmó el gobierno chino con la ex presidenta Cristina Fernandez, y el segundo, con el gobierno neuquino. Esto sucedió en el año 2012, a partir de allí, las negociaciones que llevaron a otorgarle un territorio a China dentro del nuestro, han permanecido casi en secreto.

Los beneficios que le dieron a China son grandes:  tanto la empresa constructora, China Harbour Engineering Company Ltd. -CHEC-, como la agencia que opere la base estarán eximidas de pagar el IVA, los derechos aduaneros y los impuestos internos, entre otros, por el tiempo que dure la concesión (50 años). Los empleados de China que trabajen en Neuquén se regirán bajo la legislación de China. Y el gobierno de ese país “mantendrá indemne a la Argentina de toda obligación que surgiere de reclamos de cualquier naturaleza”.
 
Es aquí donde, en la soledad de Quintuco en marzo de 2017, comenzará a funcionar la Estación Espacial China, este proyecto fue criticado por ambientalistas, la oposición política y varios medios de comunicación, por el supuesto “doble uso” que pretende tener una antena parabólica de 35 metros de diámetro: la exploración y seguimiento de misiones en el espacio, pero también el uso militar de los equipos de comunicaciones. 
 
Xu Xueming es ingeniero electrónico y referente de la CLTC, una especie de NASA pero china. Se mueve inquieto y no mide más de 1,60 metros. Responde las preguntas con su traductor y se encarga de desmentir que el proyecto tenga alguna relación con el uso militar.
 
“Esta antena sólo se puede mover a baja velocidad, es para trabajar con distancias grandes, para explorar el espacio profundo”, expresa el chino, a través de su intérprete y con la custodia de los obreros de la UOCRA, tatuados y de gafas negras, arropados con camperas azules que rezan: “Conducción Víctor Carcar“.
 
La empresa construye hoy las residencias donde vivirán los científicos, un comedor y un centro de exposición espacial que, dicen, estará abierto al público a modo de desarrollo educativo. También, un gimnasio y una torre de vigilancia, luego de que funcionen los equipos de comunicaciones.
 
Según la Comisión Nacional de Asuntos Espaciales (Conae), el convenio con el gobierno chino prevé que este país pueda hacer uso de la antena en un 10% para la exploración. Sin embargo, nadie explica en detalle aún cómo se medirá ese tiempo, si en años, meses o a través de un futuro proyecto.
 
El secretario de Gestión Pública, Rodolfo Laffitte, aclara que “toda la tecnología puede ser de doble uso, pero acá hay un organismo, que es la Conae, responsable del acuerdo, que va a tener gente acá adentro”. 
 
Hasta ahora, tanto Laffitte como Xueming aseguraron que no hay observaciones al proyecto del actual gobierno de Mauricio Macri, es decir, que todo sigue igual con el cambio de gobierno.
 
En junio, una delegación de científicos arribará a la Estación Espacial para colocar los equipos de comunicaciones. Los científicos instalarán los equipos de alta tecnología para a poder monitorear el alunizaje de las naves en la misión que prepara China para finales de 2017.
 
No es la primera vez que los chinos hacen una misión espacial lunar. El 14 de diciembre de 2013, la misión Chang’e 3 alunizó luego de un proyecto no tripulado que llevó años. El próximo objetivo es poder coordinar la siguiente misión para luego seguir con el planeta Marte. La antena ya está instalada y se prevé levantar otra más chica, de apoyo, según explicaron los técnicos.
 
Un punto a tener en cuenta es que la Estación Espacial China dependerá del Departamento General de Armamentos del Ejército Popular de Liberación, y los mismos chinos reconocen que personal militar estará presente en la estación, sin determinar las tareas que harán. Un pedazo de tierra de Neuquén ya no pertenece más a nuestro país.