Por Leandro Vesco – Fuente: El Patagónico

Un piloto radicado en Cholila, Daniel Roy Wegrzyn, sobrevoló la zona afectada por el incendio y desde su cuenta de Facebook compartió las fotos para demostrar el estado en que se encuentra el lago Cholila: “Hoy es un lago turbio” y lamentó que “cuesta acostumbrarse a ver estas imágenes”. Lo que antes era un paraíso, hoy parece la superficie de un planeta devastado por una tormenta de cenizas.

Los incendios comenzaron el 15 de febrero en Cholila, localidad ubicada en la provincia de Chubut. En pocas semanas se afectaron más de 50.000 hectáreas de bosque nativo consumido por las llamas, con la consiguiente pérdida de las especies que allí habitan y las terribles consecuencias ambientales. Desidia política y negocios inmobiliarios en el foco.

Las autoridades chubutenses calculan que la recuperación de los bosques demorará unos 100 años. Teniendo en cuenta que los bosques controlan el régimen de humedad, brindan el oxígeno esencial para la vida, evitan la erosión del suelo y mejoran la calidad del aire, entre otros beneficios, son muchas y graves las consecuencias de su desaparición, considerando, entre las más importantes, las inundaciones.

El piloto comentó que “ahora que las lluvias cesaron, el río Tigre vuelve a ser más o menos transparente. Noten el contraste con el agua turbia del lago. Normalmente es al revés”, describió. Respecto de la situación de los bosques en la zona, Daniel Roy Wegrzyn, aseguró que hay algunas “especies que están rebrotando como el ñire, retamo, chacay y laura son los mas frecuentes. Algunos radales, caña colihue, en algunos casos de semilla y otros de rebrote de plantas que no habían muerto luego de la floración y también aparecen algunas rosas mosquetas. También hay varias herbáceas”, dijo.

Por otra parte, Wegrzyn afirmó que “mucha fuerza tiene la versión de que los bosques se queman para generar negocios inmobiliarios. Me resulta difícil de creer o entender que, siendo el paisaje un valor agregado, se lo destruya con esta intención, devaluándolo. El otro argumento es que se lo busca hacer desaparecer porque resulta un impedimento para la venta de la tierra que lo sustenta. Pero quien esto crea está equivocado, porque el bosque no desaparece. Sigue siendo bosque, aunque esté quemado, aunque parezca un gran cementerio de inhiestos esqueletos negros, que ni siquiera se mueven con el viento”.

Al respecto, Daniel Fernández antiguo poblador de la zona y comunicador social se mostró en desacuerdo con la postura de Wegrzyn e indicó “la gente está equivocada si piensa que se trata de un negocio inmobiliario, las pruebas presentadas en ese sentido a la provincia del Chubut tuvieron irregularidades, ahora todo se está investigando en la Fiscalía de Estado” Sea o no intencional, uno de los territorios vírgenes del mundo, codiciado por turistas e inversores, hoy es una alfombra negra de brasas muertas y cenizas. La naturaleza, sola, dará su respuesta.